La rinitis, definida como la inflamación de la mucosa nasal, puede tener múltiples orígenes, siendo la rinitis alérgica la más frecuente. Sin embargo, otras causas como factores hormonales, infecciones o condiciones ocupacionales también pueden desencadenarla, por lo que un diagnóstico correcto resulta fundamental para un tratamiento adecuado.
La doctora Carolina Díaz, inmunóloga de Alergomed y Clínica MEDS, explica que la clasificación de la rinitis depende de su origen:
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Rinitis alérgica: causada por alergias y con un componente genético relevante.
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Rinitis hormonal: vinculada a cambios hormonales.
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Rinitis crónica: cuando no se identifica un origen alérgico, e incluye causas infecciosas, vasomotoras u ocupacionales.
La especialista señala que la rinitis alérgica suele durar más de tres meses y puede generar complicaciones significativas, como disminución de la calidad de vida, sueño deficiente, alteraciones de la memoria, exacerbaciones del asma bronquial y riesgo de sinusitis. “Los síntomas interfieren con las actividades diarias, reducen la productividad y pueden mantener despiertos a los pacientes, provocando fatiga y malestar general”, explica Díaz.
Además, pacientes con asma que presentan rinitis alérgica pueden sufrir un aumento de tos, sibilancias y visitas a urgencias en comparación con aquellos que no la padecen. Por ello, es esencial diferenciar la rinitis alérgica de una infección respiratoria, que suele ser de corta duración y acompañarse de fiebre o malestar general.
Para un tratamiento efectivo, la inmunóloga subraya la importancia de identificar el origen específico de la rinitis. Entre las opciones se incluyen tratamientos convencionales y inmunoterapia, que actúa directamente sobre alérgenos determinados. Este año, además, se incorporaron en Chile combinaciones intranasales de corticoide y antihistamínico, recomendadas para casos moderados a severos que no responden a monoterapias.
Actualmente, la rinitis afecta entre el 10% y 20% de la población, y aunque muchos casos pueden ser tratados por médicos generales, los pacientes que no mejoran con tratamientos iniciales deben ser derivados a especialistas como inmunólogos, alergólogos u otorrinolaringólogos, para lograr un control adecuado de los síntomas.