Con el calor, el cuidado de la piel en verano se vuelve esencial para mantener un rostro saludable, luminoso y libre de daños solares.
La limpieza es el primer paso: se debe realizar dos veces al día con productos suaves y sin alcohol para evitar la resequedad.
El uso de protector solar es obligatorio. Debe tener FPS 30 o más, aplicarse cada mañana y retocarse cada dos horas si hay exposición directa al sol.
La hidratación no puede faltar, incluso en pieles grasas. Las cremas ligeras en gel o con ácido hialurónico ayudan a mantener la humedad sin sensación pesada.
Evita exfoliaciones fuertes, protege labios y contorno de ojos, bebe agua y come frutas con antioxidantes. Todo suma a una rutina facial efectiva para el verano.
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