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¿Te aguantas las ganas de orinar? Expertos advierten sobre los riesgos para la salud

¿Te aguantas las ganas de orinar? Expertos advierten sobre los riesgos para la salud
Orina – Freepik

En invierno y con frío, la idea de ir al baño se pone más complicada. Las bajas temperaturas y el exceso de ropa hacen cuesta arriba esta misión tan rutinaria como necesaria. Si en esos momentos piensas: “mejor me aguanto un rato más”, esta, quizás, sea tu señal para no hacerlo.

La ginecóloga de la Clínica Universidad de Chile Quilín, Libertad Méndez Núñez, asegura que “la retención voluntaria y habitual de la orina puede tener consecuencias negativas para la salud del sistema urinario. Aunque hacerlo de forma esporádica no suele causar problemas graves, convertirlo en un hábito sistemático puede”.

¿Qué riesgos puede generar?

  • Debilitar los músculos pélvicos y el esfínter uretral, lo que dificulta el control voluntario de la orina.
  • Sobrestirar la vejiga, reduciendo su capacidad de contraerse adecuadamente y vaciarse por completo.
  • Aumentar el riesgo de infecciones del tracto urinario (ITU), ya que la orina estancada permite la proliferación bacteriana.
  • Afectar la coordinación neuromuscular, lo que puede derivar en disfunción miccional.

El jefe de Urología del Hospital Clínico Universidad de Chile, Tomás Olmedo Barros, añade que “en este punto no hay diferencias entre hombres y mujeres” y que, en ambos casos, “no es recomendable aguantarse para ir al baño cuando se tienen deseos de orinar, porque puede aumentar el riesgo de infección urinaria o afectar el funcionamiento de la vejiga”.

¿Cada cuánto debo ir al baño a orinar?

La ginecóloga Libertad Méndez explica que una frecuencia miccional normal “depende de los líquidos ingeridos y de las pérdidas que pueda haber, por ejemplo, a través del sudor. En condiciones normales, la frecuencia de micciones en adultos sanos oscila entre 3 y 7 veces al día, con un máximo de una micción nocturna. Un rango de 6 a 8 micciones en 24 horas suele considerarse normal en personas que mantienen una ingesta de líquidos de aproximadamente 1,5 a 2 litros diarios”.

“La necesidad de orinar está directamente relacionada con la cantidad de líquidos ingeridos: a mayor ingesta, mayor producción de orina y, por tanto, mayor frecuencia. Además, la ingesta de bebidas con cafeína, té o alcohol puede incrementar la frecuencia debido a su efecto diurético e irritante vesical”, agrega la doctora Méndez.

En quienes orinan con mayor frecuencia de lo habitual, esto puede relacionarse con “un problema de inestabilidad vesical y, con tratamientos médicos, puede mejorar mucho”, dice el doctor Olmedo.

Por su parte, Libertad Méndez añade que “la micción frecuente se define como la necesidad de orinar más de 8 veces al día en un adulto que ingiere una cantidad normal de líquidos. Cuando esta frecuencia interfiere en la vida diaria o se acompaña de otros síntomas, no debe considerarse normal y requiere evaluación médica”.

La prevalencia de la incontinencia urinaria es mayor en mujeres que en hombres debido a factores como el embarazo, el parto, la menopausia y la propia anatomía femenina, todos ellos influidos por factores hormonales. En los hombres, los problemas prostáticos, como la hiperplasia benigna, constituyen la principal causa.

“Ante una persona con micción excesivamente frecuente, especialmente si se acompaña de urgencia, dolor, pérdida involuntaria de orina o alteración del sueño, está indicada una evaluación que incluya historia clínica detallada, diario miccional, análisis de orina y, según los hallazgos, estudios urodinámicos o de imagen. Es decir, requiere estudios para investigar la causa”, señala la ginecóloga.

En el caso de las mujeres, también puede ocurrir polaquiuria, esto es, la necesidad de orinar con mayor frecuencia de lo normal, pero eliminando volúmenes pequeños. Esta situación, explica la doctora Méndez, se puede deber a:

  • Patología urológica: infección del tracto urinario, la causa más frecuente; vejiga hiperactiva; cistitis intersticial.
  • Patología gineco-obstétrica: embarazo; prolapso de órganos pélvicos, como el cistocele; cambios asociados a la menopausia por déficit estrogénico.
  • Enfermedades sistémicas: diabetes mellitus no controlada; diabetes insípida.
  • Factores conductuales y farmacológicos: ingesta excesiva de líquidos; consumo de diuréticos o bebidas con cafeína.

“Nunca es normal tener pérdidas de orina; puede ser esperable o frecuente, pero, sobre todo si afecta la calidad de vida, es importante acudir a consultar”, agrega la ginecóloga.

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