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¿Tomas tus medicamentos con café o leche? Experta advierte por qué deberías tener cuidado

¿Tomas tus medicamentos con café o leche? Experta advierte por qué deberías tener cuidado
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Tomar un comprimido mientras bebemos el café del desayuno o un vaso de leche puede parecer completamente normal. Sin embargo, esa combinación no siempre resulta adecuada para determinados medicamentos.

Algunas bebidas y alimentos pueden interferir con la absorción de ciertos fármacos, modificar su concentración en la sangre o aumentar la posibilidad de experimentar determinados efectos adversos.

Por esta razón, no solo importa respetar la dosis y el horario de un tratamiento. También resulta necesario conocer las instrucciones sobre cómo debe administrarse cada medicamento.

La doctora Vanessa Aguilera, jefa del Servicio de Urgencia de Clínica INDISA Maipú, explicó que estas posibles interacciones dependen específicamente del medicamento que consume cada persona.

“No todos los medicamentos reaccionan de la misma manera frente a los alimentos o bebidas. Algunas interacciones pueden disminuir la cantidad del fármaco que llega al organismo y, con ello, reducir su efecto”, explicó.

La especialista añadió: “En otros casos, pueden aumentar su concentración y favorecer la aparición de efectos adversos. Por eso, frente a cualquier duda, es importante revisar las indicaciones específicas del medicamento y consultar a un médico o farmacéutico”.

¿Qué pasa con el café, el té y la leche?

Un ejemplo es la levotiroxina, utilizada para tratar el hipotiroidismo. La evidencia recogida por la American Thyroid Association indica que el café puede interferir con su absorción.

En este caso, la recomendación entregada consiste en tomar la levotiroxina en ayunas y con agua, esperando idealmente unos 60 minutos antes de consumir el desayuno.

El café y el té también pueden dificultar la absorción de los suplementos de hierro, por lo que se recomienda mantener un intervalo entre estas bebidas y el suplemento.

Los productos lácteos tampoco son compatibles con todos los tratamientos. En medicamentos como la ciprofloxacina, consumirlos junto con lácteos o jugos enriquecidos con calcio puede afectar su absorción.

Una situación similar ocurre con la tetraciclina, que debe ingerirse con agua y mantenerse separada de productos lácteos, siguiendo siempre las instrucciones particulares entregadas para el tratamiento.

Jugo de pomelo y alcohol: otras combinaciones que requieren precaución

El jugo de pomelo presenta otra interacción conocida. Puede modificar la acción de determinados medicamentos y provocar que una mayor cantidad del fármaco llegue a la sangre.

Entre los tratamientos que pueden verse afectados aparecen algunas estatinas, determinados antihipertensivos e inmunosupresores, aunque las interacciones dependen del medicamento específico que utilice cada paciente.

El alcohol, en tanto, requiere especial precaución al combinarse con determinados medicamentos, debido a que puede incrementar la somnolencia, alterar la capacidad de reacción o favorecer otros efectos adversos.

En el caso del paracetamol, una ingesta excesiva puede generar daño hepático grave, mientras que el consumo habitual de alcohol puede aumentar el riesgo de daño al hígado.

¿Cuál es la forma más segura de tomar medicamentos?

Cuando no existe una instrucción diferente, el agua suele ser la opción más segura para ingerir comprimidos y cápsulas. Sin embargo, cada medicamento puede presentar indicaciones particulares.

Algunos tratamientos requieren administrarse en ayunas, junto con alimentos o separados de ciertos productos, motivo por el cual resulta fundamental respetar las instrucciones del médico, farmacéutico o envase.

También se recomienda utilizar una cantidad suficiente de agua y permanecer sentado o de pie al ingerir determinados comprimidos, especialmente aquellos capaces de provocar irritación en el esófago.

Aguilera resumió la principal recomendación para evitar problemas relacionados con la forma en que las personas acompañan diariamente sus tratamientos y llamó a no realizar modificaciones sin orientación profesional.

“La recomendación más simple es tomar los medicamentos con agua, salvo que exista una indicación diferente. Si una persona consume habitualmente café, té, leche, jugos o alcohol, es importante informar estos hábitos al médico o farmacéutico para verificar si existe alguna interacción con su tratamiento. No se debe suspender ni modificar un medicamento por cuenta propia”, concluyó.

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