El diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar del papa León XIV volvió a poner atención sobre los llamados nódulos pulmonares, pequeñas lesiones que pueden detectarse en exámenes de imagen y que no necesariamente corresponden a un cáncer.
El Pontífice fue sometido este martes a una cirugía en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, donde los médicos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. Posteriormente, el Vaticano informó que el procedimiento concluyó con éxito y sin complicaciones.
Este miércoles, la Santa Sede señaló además que el papa pasó una noche tranquila y continúa hospitalizado.
¿Qué son los nódulos pulmonares?
El doctor Andrés Glasinovic, médico familiar y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, explicó que un nódulo pulmonar corresponde a una pequeña lesión redondeada u ovalada ubicada en el pulmón.
Puede ser detectada mediante una radiografía, aunque una tomografía de tórax permite caracterizarla con mayor precisión. Si la lesión supera los 3 centímetros, pasa a denominarse masa pulmonar.
“La gran mayoría de los nódulos pulmonares no son cáncer. Lo más frecuente es que sean cicatrices de infecciones antiguas, inflamaciones localizadas o tumores benignos. Sin embargo, en un pequeño porcentaje pueden ser un cáncer pulmonar o una metástasis de otro cáncer”, explicó.
Entre las causas más frecuentes aparecen infecciones antiguas o actuales, como tuberculosis, neumonías, hongos o parásitos, además de cicatrices, procesos inflamatorios, cáncer pulmonar, metástasis y exposición a sustancias como tabaco, contaminación, asbesto o humo de leña.
¿Cuándo puede ser peligroso un nódulo pulmonar?
Para determinar el nivel de riesgo, los especialistas analizan factores como el tamaño, la forma, los bordes y la evolución de la lesión.
También se consideran antecedentes personales, como la edad, tabaquismo, historia familiar de cáncer y exposición a sustancias tóxicas.
El hallazgo de un nódulo, sin embargo, no implica automáticamente que deba realizarse una operación. El primer paso es analizar la historia clínica y, cuando existen, comparar los resultados con exámenes anteriores.
Dependiendo del caso, pueden solicitarse estudios complementarios como tomografía de tórax, PET o una biopsia.
“La gran mayoría de los nódulos pequeños solo se vigilan en el tiempo. Si son benignos, no requieren cirugía. Si son infecciosos, se trata la causa”, precisó Glasinovic.
La intervención quirúrgica puede evaluarse cuando existe una alta sospecha de cáncer, idealmente mediante una decisión conjunta entre neumólogo, radiólogo, oncólogo y cirujano torácico.
El seguimiento depende del diagnóstico
El control posterior también varía según el origen de la lesión. Si era benigna y fue retirada por completo, generalmente no vuelve a aparecer.
En casos de cáncer, en cambio, puede existir recurrencia local, metástasis o nuevos hallazgos, por lo que se requiere seguimiento oncológico.
Finalmente, el especialista enfatizó la importancia de la prevención y de consultar ante síntomas respiratorios persistentes.
“Para prevenir el cáncer pulmonar, no fume, evite exposiciones ambientales dañinas y consulte a su médico de cabecera ante síntomas respiratorios crónicos”, concluyó.