Las bajas temperaturas no solo afectan a las personas. Durante el invierno, muchos perros también enfrentan complicaciones asociadas al clima, especialmente en su piel.
De acuerdo con especialistas, el frío extremo, el aire seco y la exposición prolongada a fuentes de calor pueden provocar deshidratación y resequedad cutánea en las mascotas.
Esta condición puede generar desde molestias leves hasta lesiones que, en algunos casos, podrían derivar en infecciones.
Cómo detectar si tu perro tiene la piel reseca
Según explicó Catherine Soto, médico veterinario de Laboratorio Drag Pharma, los problemas dermatológicos representan una parte importante de las consultas veterinarias.
“Los problemas dermatológicos representan el 20% de las consultas a médicos veterinarios y gran parte de estos son por piel seca y deshidratada”, señaló.
Uno de los principales signos es el rascado constante. La especialista advirtió que muchos tutores suelen confundir este síntoma con la presencia de pulgas o alergias alimentarias.
“Por error, algunos tutores atribuyen estos rasquidos a pulgas o una alergia alimentaria, cuando en realidad es piel seca”, explicó.
Además del picor, los perros pueden presentar caspa, enrojecimiento, inflamación y pequeñas heridas producto del rascado excesivo.
Las razas que suelen verse más afectadas
Aunque cualquier perro puede sufrir resequedad durante el invierno, existen algunas razas con mayor predisposición. Entre ellas figuran el pug, yorkshire, chihuahua, cocker, poodle, labrador y golden retriever.
Ante cualquier cambio en la piel o el pelaje, la recomendación es acudir a un médico veterinario para obtener un diagnóstico adecuado.
Consejos para cuidar la piel de tu perro en invierno
Los especialistas recomiendan que las mascotas tengan acceso permanente a agua fresca, ya que una buena hidratación también beneficia la salud de la piel.
Asimismo, aconsejan proporcionar una alimentación de calidad que contenga Omega 6, nutriente que ayuda a mantener un pelaje sano.
Otro hábito importante es el cepillado frecuente, ya que favorece la circulación sanguínea y la oxigenación de la piel.
También se recomienda evitar los baños excesivos durante los meses fríos. Lo ideal es realizarlos cada mes o mes y medio utilizando agua tibia.
El cuidado dentro y fuera del hogar
Durante el invierno, los expertos aconsejan evitar que los perros permanezcan demasiado tiempo cerca de estufas u otras fuentes de calor.
Además, cuando salen a pasear, puede ser útil utilizar ropa adecuada para protegerlos del aire frío y seco.
Si la mascota se moja bajo la lluvia, es fundamental secarla completamente para evitar problemas asociados a la humedad.
Con simples medidas de prevención, los tutores pueden ayudar a que sus perros enfrenten el invierno de mejor manera y reduzcan el riesgo de sufrir molestias en la piel.