El uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes chilenos volvió a generar preocupación luego de conocerse una cifra que refleja la presencia que alcanzó el vapeo entre los escolares.
Según datos de la Encuesta Mundial de Tabaco en Jóvenes, difundidos por el Ministerio de Salud (Minsal), uno de cada tres adolescentes entre 13 y 15 años ha probado alguna vez un cigarrillo electrónico.
El estudio consideró a estudiantes de las 16 regiones del país y vuelve a instalar interrogantes sobre la percepción que existe alrededor de estos dispositivos y sus posibles efectos en la salud.
Para Claudia Rodríguez, jefa del Departamento de Salud Pública y Epidemiología de la Universidad de los Andes, los resultados son “bastante alarmantes”, especialmente ante el desconocimiento sobre sus consecuencias.
¿Por qué los vapeadores atraen a los adolescentes?
Uno de los factores que podría explicar su consumo está relacionado con la baja percepción de riesgo que existe alrededor del vapeo, fenómeno que no se limita exclusivamente a los adolescentes.
Rodríguez apunta a características como los sabores, el olor y la apariencia tecnológica de estos dispositivos como elementos que pueden contribuir a generar una imagen de menor riesgo entre los consumidores.
“La baja percepción de riesgo que existe hoy ante los vapeadores por la población general se explica por diversas causas: porque lo asocian a solo ‘vapor’ con saborizantes, el olor es distinto y lo consideran poco dañino, es ‘cool’, tiene diseño atractivo tecnológico”, explicó Rodríguez.
A ello se suma el papel que puede desempeñar el entorno de los adolescentes. Según la especialista, los pares pueden incentivar la experimentación, mientras el marketing también refuerza el atractivo de estos productos.
Frente a este escenario, la académica plantea la necesidad de impulsar estrategias preventivas dirigidas especialmente a la población adolescente, junto con entregar mayor información sobre los efectos asociados al consumo.
¿Qué contienen realmente los cigarrillos electrónicos?
La composición de los vapeadores representa otro de los puntos que genera preocupación. Rodríguez recordó antecedentes del Instituto de Salud Pública (ISP) sobre sustancias detectadas en estos dispositivos.
Según la información mencionada por la especialista, los análisis identificaron saborizantes y solventes, además de nicotina, tolueno, cannabis e incluso alquitrán en los productos estudiados.
“Muchos elementos no eran declarados en los dispositivos”, advirtió Rodríguez al abordar la información disponible sobre el contenido que puede encontrarse en algunos cigarrillos electrónicos.
En los establecimientos educacionales, la experta propone un trabajo coordinado entre colegios, seremis y autoridades sanitarias para informar sobre la adicción a la nicotina y otros efectos para la salud.
Entre ellos, Rodríguez menciona riesgos asociados al cáncer oral y pulmonar, mientras plantea como otro desafío conocer los patrones de consumo y caracterizar mejor a las poblaciones más expuestas.
El llamado a reforzar la fiscalización
Junto con las medidas preventivas, la especialista considera necesario fortalecer la vigilancia epidemiológica y avanzar en una regulación más profunda de la industria vinculada a la comercialización de estos dispositivos.
Para Rodríguez, informar adecuadamente sobre los riesgos debe complementarse con una fiscalización que permita conocer qué contienen efectivamente los vapeadores comercializados actualmente en Chile.
“Es deber comunicar riesgo al público potencialmente consumidor y fiscalizar la venta y qué contenidos tienen los vapeadores que se están vendiendo en Chile”, concluyó la especialista.