En el marco del inicio de las vacaciones de invierno, miles de familias comienzan a organizar cómo compatibilizar el descanso de niños y adolescentes con las jornadas laborales de los adultos.
En ese escenario, celulares, tablets y videojuegos suelen convertirse en la alternativa más rápida para mantenerlos entretenidos. Sin embargo, especialistas advierten que el verdadero desafío no está solo en limitar las pantallas, sino en recuperar espacios para el juego libre, la creatividad y la autonomía.
Pero más allá de la cantidad de horas frente a una pantalla, los expertos ponen el foco en una realidad menos evidente: los niños tienen cada vez menos oportunidades para experimentar momentos de ocio no estructurado.
“Las vacaciones representan una oportunidad para descansar, compartir en familia y desarrollar habilidades que durante el año muchas veces quedan en segundo plano. No todo el tiempo libre necesita estar planificado ni ocupado por una pantalla. Los niños también necesitan espacios para jugar, imaginar, explorar y crear”, explica María Francisca Galaz, directora de Educación Básica del colegio Pumahue Chicureo.
La evidencia científica muestra que el juego libre favorece el desarrollo de la creatividad, la autonomía, la capacidad de resolver problemas y las habilidades socioemocionales. En contraste, cuando las pantallas ocupan gran parte del tiempo libre, suelen desplazar actividades fundamentales para el bienestar infantil, como la actividad física, la lectura, el descanso y la interacción con la familia y los amigos.
Para los especialistas, uno de los grandes aprendizajes que pueden ofrecer las vacaciones es precisamente permitir que los niños enfrenten momentos de aburrimiento.
“Muchas veces los adultos sentimos la necesidad de llenar cada minuto de las vacaciones con actividades o estímulos. Sin embargo, esos momentos en que un niño dice que está aburrido pueden transformarse en una oportunidad para que imagine, invente juegos y desarrolle recursos propios. El aburrimiento no siempre es un problema; bien acompañado, puede ser un motor para la creatividad”, agrega la educadora.
Ideas simples para unas vacaciones más equilibradas
Los especialistas recomiendan que las familias establezcan acuerdos realistas para equilibrar el uso de la tecnología con otras formas de recreación durante el receso escolar:
- Definir horarios reducidos para el uso de celulares, tablets y videojuegos.
- Incentivar la lectura, los juegos de mesa, las manualidades y los juegos de rol.
- Favorecer el juego libre, permitiendo que niños y adolescentes inventen sus propias formas de entretención.
- Aprovechar museos, actividades organizadas por los municipios, visitas a bibliotecas y panoramas culturales disponibles durante las vacaciones.
- Involucrar a los niños en actividades cotidianas como cocinar, ordenar sus espacios, colaborar con tareas del hogar o desarrollar proyectos en familia.