Con el auge de los arriendos de verano por internet, también aumentan las estafas. Precios bajos, apuro por cerrar y pagos sin respaldo son señales de alerta.
Nunca transfieras dinero sin antes firmar un contrato formal. Exige fotos reales, dirección clara y verifica todo en Google Maps o redes sociales.
Prefiere plataformas seguras con protección al arrendatario y evita portales informales o publicaciones en redes sin respaldo comprobable.
Habla directamente con el dueño, idealmente por videollamada. Desconfía si presionan para pagar “rápido porque hay más interesados”.
Si fuiste víctima de estafa, denuncia en la PDI y en el sitio donde viste el anuncio. Tomar precauciones puede salvar tus vacaciones.
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