El economista Alan Greenspan, uno de los presidentes más influyentes de la Reserva Federal, falleció a los 100 años, según informó la cadena estadounidense NBC.
Conocido como el “Oráculo” o el “Maestro”, Greenspan lideró la Fed durante 19 años, entre 1987 y 2006, convirtiéndose en una de las figuras más emblemáticas de la política monetaria estadounidense.
Durante su gestión, supervisó la economía de Estados Unidos bajo los mandatos de Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, consolidando un legado que combinaba autoridad, visión política y liderazgo en los mercados financieros.
Trayectoria y legado
Greenspan inició su carrera pública a finales de los años 1960 como consejero del presidente Richard Nixon y continuó como responsable de política económica bajo Gerald Ford. Su llegada a la Fed bajo Reagan marcó el inicio de un periodo de estabilidad percibida en los mercados financieros.
El economista, nacido en Manhattan en 1926 en el seno de una familia judía, mostró desde joven interés por la música, pero su talento se trasladó a la economía. Fue el creador del término “exuberancia irracional de los mercados”, utilizado para describir el optimismo exagerado de los inversionistas antes de la burbuja tecnológica.
Controversias y críticas
Aunque admirado por analistas e inversores, su carrera también estuvo marcada por críticas, especialmente tras la crisis financiera de 2008. Algunos expertos lo señalaron por “mirar para otro lado” durante la formación de las burbujas de las puntocom y la financiera, que desencadenaron la Gran Recesión.
Greenspan siempre defendió la política monetaria y destacó sus limitaciones: “El verdadero problema es que buena parte de la política monetaria se basa en previsiones económicas, y la capacidad de esta es limitada”, afirmó años más tarde.
La persona detrás del economista
Además de su fama profesional, Greenspan era conocido por su personalidad libertaria, su pasión por el golf y su carácter mujeriego. Sus discursos y declaraciones eran escrutados cuidadosamente por los mercados, en busca de cualquier señal sobre la dirección de la economía estadounidense.
Su partida deja un legado de influencia, polémica y liderazgo que marcará la historia de la economía global y el rol de la Fed en los próximos años.