La firmeza del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con la instauración de una política arancelaria más agresiva ha puesto en alerta a los mercados internacionales. Y si bien el foco está puesto, principalmente, en las grandes industrias, quienes podrían sufrir un gran impacto con esta medida son las start-ups latinoamericanas, que están intentando escalar sus operaciones fuera de sus fronteras.
No exento de esta gran problemática están los emprendimientos chilenos, los cuales podrían sentir los efectos de forma directa, por ejemplo, con las barreras arancelarias inesperadas, las nuevas exigencias regulatorias, los aumentos en los costos logísticos y una creciente incertidumbre sobre los tiempos y condiciones para exportar.
“El regreso de Donald Trump implica un cambio real en las reglas del juego”, afirma Lucas Bianchi, CEO y fundador de Interborders, operador logístico con operaciones en América. “Lo que para una multinacional puede ser una traba más, para una start-up puede ser el golpe que frene su expansión. Por eso es urgente que los emprendedores incorporen desde ya herramientas de gestión logística y comercial que les permitan adaptarse a este nuevo entorno”.
Cuando la política exterior impacta la bodega
El impacto de una política arancelaria más estricta no es una amenaza abstracta. Según datos del propio ecosistema, más del 70% de las start-ups chilenas con potencial exportador no cuentan con una estructura logística profesionalizada ni con planes de contingencia frente a cambios regulatorios.
“Vemos muchas empresas jóvenes que logran validarse en el mercado local, y que luego quieren exportar a EE.UU., pero sin considerar aspectos como la clasificación arancelaria, las regulaciones fitosanitarias o los costos aduaneros. Hoy eso ya no es una omisión menor: es una amenaza para la viabilidad misma del negocio”, advierte Bianchi.
Las claves para combatir
Desde Interborders han trabajado con pymes de distintos sectores que exportan a Estados Unidos y otros mercados. A partir de esa experiencia, proponen cuatro claves para enfrentar el nuevo escenario:
- Desarrollar estrategias de exportación con escenarios de riesgo arancelario.
- Diversificar mercados destino y evitar la dependencia de un solo país.
- Profesionalizar la logística desde el inicio del proyecto emprendedor.
- Elegir socios logísticos que entiendan las dinámicas geopolíticas y regulaciones internacionales.
La internacionalización ya no es neutral
“Lo que está en juego no es solo una exportación, es el modelo de crecimiento de las start-ups chilenas. Internacionalizarse ya no es un camino neutral: implica lidiar con tensiones políticas, barreras económicas y tiempos inciertos. Por eso hoy más que nunca, se necesita estrategia, planificación y visión logística de largo plazo”, concluye Bianchi.