El Grupo de Política Monetaria (GPM) recomendó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% en su próxima reunión, argumentando que la economía chilena continúa enfrentando un escenario de bajo crecimiento, aunque con menores riesgos externos tras el reciente acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán.
La instancia señaló que la reducción de las tensiones geopolíticas y la reapertura del estrecho de Ormuz podrían contribuir a una normalización gradual de los mercados energéticos y a una disminución de las presiones inflacionarias que afectaron a la economía global durante los últimos meses.
Acuerdo entre Estados Unidos e Irán mejora el escenario externo
El GPM destacó que el cese al fuego anunciado entre Washington y Teherán modificó parcialmente el panorama internacional, reduciendo algunos de los riesgos que habían afectado las perspectivas económicas mundiales.
Según el organismo, la normalización de los flujos energéticos internacionales podría aliviar las presiones sobre los precios y facilitar una convergencia más rápida de la inflación en distintas economías.
No obstante, advirtió que el escenario global continúa siendo desafiante, debido a las menores expectativas de crecimiento y a las condiciones financieras todavía restrictivas en varias regiones del mundo.
Economía mundial sigue mostrando señales de desaceleración
Entre los antecedentes considerados por el grupo figura la reciente rebaja de las proyecciones de crecimiento global realizada por el Banco Mundial, que estima una expansión de 2,5% para 2026, mientras que la OCDE proyecta un crecimiento de 2,8%.
En cuanto a las principales economías, China registró un crecimiento anual de 5% durante el primer trimestre, Estados Unidos avanzó 2,3% y la Zona Euro alcanzó un crecimiento de 0,8%.
Mantener la TPM para enfrentar un escenario aún incierto
Frente a este contexto, el Grupo de Política Monetaria considera que mantener la TPM en 4,5% es la decisión más adecuada para equilibrar los riesgos asociados al crecimiento económico y la inflación.
La recomendación apunta a preservar la estabilidad macroeconómica mientras se monitorea la evolución del escenario internacional y la capacidad de la inflación para converger hacia las metas establecidas por los bancos centrales.