El Producto Interno Bruto (PIB) de Chile mostró una aceleración en el segundo trimestre de 2025, al crecer 3,1% en comparación con igual periodo del año anterior.
El desempeño estuvo impulsado por la demanda interna, donde destacaron la inversión y el consumo de los hogares. También aportaron la minería, el comercio y los servicios personales.
Consumo e inversión marcaron el ritmo
El consumo de los hogares aumentó 3,1%, con avances en todos sus componentes. Los bienes no durables, como vestuario, alimentos y fármacos, fueron los de mayor incidencia.
El gasto en servicios también se expandió, liderado por salud, restaurantes, hoteles y transporte. En paralelo, el consumo de bienes durables subió gracias a la compra de productos tecnológicos.
El consumo de gobierno registró un alza de 2,6%, mientras que la formación bruta de capital creció 16,2%, destacando la acumulación de existencias y una mayor inversión en maquinaria y obras de ingeniería.
La inversión en equipos de transporte e industriales tuvo un rol clave en el crecimiento, mostrando un dinamismo mayor al de periodos anteriores y confirmando la recuperación en el sector.
Comercio exterior y balance económico
En el frente externo, las exportaciones de bienes y servicios subieron 5,4%, impulsadas por envíos de cobre, productos alimenticios, madera y el mayor gasto en turismo receptivo.
Las importaciones, en tanto, crecieron 14,6%, principalmente en maquinaria y equipos de transporte. Esto significó un efecto neto negativo para el PIB en el comercio exterior.
El ingreso nacional bruto disponible real avanzó 4,3%, superando al PIB, debido a un favorable efecto de los términos de intercambio. El ahorro bruto total alcanzó 23,6% del PIB.
El Banco Central también corrigió al alza el dato del primer trimestre de 2025, que pasó de 2,3% a 2,5%, confirmando que la economía chilena mantiene una tendencia de aceleración.