En un nuevo episodio de Carmen Ibáñez conversa con, el invitado fue Rodrigo Riveros, emprendedor chileno radicado hace más de una década en Shanghái y fundador de Casa Chile, un espacio que combina gastronomía, cultura y networking en China para fortalecer los lazos entre ambos países.
Riveros explicó que muchos empresarios latinoamericanos llegan al gigante asiático con la intención de cerrar negocios rápidamente, sin considerar que el proceso de construcción de relaciones tiene un peso determinante. “Acá es primero la relación, después el negocio”, afirmó.
El emprendedor profundizó en el concepto de guanxi, una práctica ampliamente utilizada en China para construir vínculos de confianza antes de cualquier negociación. “Lo más importante para el chino es la relación, la relación interpersonal y el latinoamericano es básicamente, no sé, hagamos precios”, expresó.
Casa Chile busca transformarse en un puente comercial
Aunque nació como un restaurante de comida chilena, Riveros explicó que Casa Chile ha evolucionado hacia un espacio donde convergen empresarios, diplomáticos, exportadores y representantes de distintas industrias.
“Yo los uno por amor al arte de momento. Pero a futuro me encantaría que este lugar fuese un lugar de encuentro de lo que es negocio”, comentó.
Según explicó, desde este espacio ya se han generado contactos relacionados con minería, turismo, alimentos, vinos, pisco y otros sectores productivos.
Asimismo, señaló que existe un creciente interés de ciudadanos chinos por conocer Chile, especialmente por su turismo de aventura, la Antártica, el vino y las frutas, aunque reconoce que la gastronomía chilena aún tiene un importante camino por recorrer en materia de posicionamiento internacional.
Chile aún tiene espacio para crecer en el mercado chino
Consultado sobre las oportunidades para el país, Riveros sostuvo que el potencial sigue siendo amplio, especialmente en turismo, energías limpias y servicios vinculados al comercio internacional.
El empresario también hizo un llamado a las pequeñas y medianas empresas chilenas a perder el miedo de explorar el mercado asiático. “Siempre hay un mercado”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que ingresar con éxito requiere paciencia, preparación y conocimiento de la cultura local.
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