El conflicto en Medio Oriente escaló en las últimas horas tras el bombardeo de Estados Unidos e Israel contra Irán, un hecho que abrió un nuevo escenario de tensión regional y que ya genera preocupación por sus eventuales efectos a nivel mundial.
Las represalias no tardaron en aparecer y, según se informó en el programa, drones atacaron la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita, lo que elevó inmediatamente las alertas y reforzó la idea de que el conflicto podría ampliarse más allá de sus protagonistas iniciales.
En conversación con “La Mañana de Agricultura“, el doctor en Relaciones Internacionales, Eduardo Hodge, abordó el escenario y entregó una advertencia clara sobre la magnitud que podría alcanzar esta crisis.
“Estamos frente a un conflicto que se ha vuelto prácticamente, ha pasado desde la bilateralidad a lo regional, con ciertas amenazas a convertirse en un conflicto global. Desde ese punto de vista uno podría entender que de alguna u otra manera va a repercutir no solamente la diplomacia, las relaciones internacionales, sino que también la economía mundial en el mediano plazo, como tú lo decías en la introducción”, partió comentando.
El académico agregó que la evolución del conflicto dependerá de distintos factores internacionales y del nivel de involucramiento de otras potencias relevantes en el tablero geopolítico.
“Va a depender también de cuánto se entrometan Rusia, China en todo esto, o bien también podrían enfrentar un conflicto que poco a poco vaya amenguando, es decir, que Irán pide alces al fuego, digamos algún tipo de negociación”, prosiguió.
Sin embargo, fue enfático en señalar que ese eventual escenario de distensión no se puede proyectar en el corto plazo. “Eso tampoco es un escenario que uno pueda proyectar en el corto plazo, va a depender también de las circunstancias y cómo Estados Unidos esté atacando permanentemente”.
El petróleo y la economía mundial en la mira
Uno de los ejes centrales del análisis fue el impacto económico del conflicto, especialmente considerando que varios de los países involucrados son productores de petróleo, lo que introduce una variable crítica para los mercados internacionales.
“El petróleo siempre ha sido un agente importante en la ecuación, yo diría que una variable que uno tiene que tomar en consideración cuando uno hace este análisis. A mi juicio no es el fundamental, siempre hay otros factores, como por ejemplo en este caso todos los que son los factores religiosos, culturales”.
Pese a ello, Hodge subrayó que el crudo sigue siendo un elemento determinante para entender el interés estratégico de Estados Unidos en la región. “El petróleo es sin lugar a duda el elemento que uno tiene que tomar en cuenta cuando se trata de entender por qué Estados Unidos está tan interesado o ha estado tan interesado durante las últimas décadas en esa región”.
En esa línea, detalló el peso que tiene este recurso en el funcionamiento de la economía global y en la estabilidad de los mercados.
“El petróleo, podríamos decir, juega un papel tan importante que mueve la economía mundial, afecta en el dólar, afecta en el comercio, afecta en las transacciones, en las bolsas, es decir, el petróleo es un elemento que uno tiene que tener en cuenta”.
De hecho, ya se observan señales en los mercados energéticos, donde los principales indicadores muestran presión al alza en medio de la incertidumbre. “Ya ha subido el Brent, ha subido el doble BTI, o sea, hay una presión”.
Tensión internacional y equilibrio de poder
El análisis también abordó los objetivos estratégicos detrás de la ofensiva y el contexto mayor en el que se inserta el conflicto, incluyendo la relación entre Estados Unidos, Israel, Irán y China. “Neutralizando a Irán se alcanzan dos grandes objetivos que para ellos son fundamentales”.
Entre ellos, el académico mencionó la protección del principal aliado estadounidense en la región.
Asimismo, planteó el impacto que podría tener esta crisis en la relación comercial y energética entre Irán y China. “Recordemos que el 90% del petróleo iraní va al mercado chino, por lo tanto, esto no le va a afectar al mundo occidental en lo inmediato. Va a poner en tensión sí o sí al mercado chino y con todas las consecuencias que eso va a suponer”.
En ese contexto, Hodge advirtió sobre un eventual reordenamiento del equilibrio global. “Tenemos que entender que este equilibrio de poder a nivel internacional es lo que podría ir configurando lo que podríamos eventualmente llamarnos una segunda guerra fría, que a mi juicio ya es una guerra más que declarada entre las dos grandes potencias, China y Estados Unidos”.
Finalmente, dejó una reflexión sobre la lógica que, a su juicio, rige las relaciones internacionales. “Hay que entender que en relaciones internacionales no hay ni amigos ni enemigos, solamente hay intereses”.