La República Democrática del Congo enfrenta el brote de ébola más grave de su historia, con más de 4.000 personas fallecidas desde que las autoridades declararon la emergencia sanitaria en mayo pasado.
Las últimas cifras oficiales elevan a 4.018 el número de muertos y a 8.300 los casos confirmados, mientras los esfuerzos para frenar la propagación enfrentan dificultades en diferentes zonas del país.
La epidemia afecta actualmente a siete provincias y está provocada por la variante Bundibugyo del virus. El brote comenzó en Ituri, en el este del país, pero posteriormente alcanzó otros territorios, entre ellos Kivu del Norte, Kivu del Sur, Tshopo, Alto Uele, Bajo Uele y Ubangi del Sur.
Más de 2.000 pacientes han logrado recuperarse, aunque la situación continúa siendo especialmente compleja en distintas áreas del territorio congoleño.
¿Por qué no han logrado controlar el brote de ébola?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la situación varía considerablemente dependiendo de la zona. Mientras algunos lugares han registrado una disminución de los contagios, otros continúan experimentando una elevada transmisión.
A esto se suman problemas de seguridad, dificultades para llegar a determinadas comunidades, desconfianza hacia las autoridades y obstáculos para detectar tempranamente a los contagiados.
La crisis sufrió además un nuevo revés esta semana después de que un centro de tránsito para pacientes con ébola fuera destruido por un incendio en un campamento de desplazados ubicado en Kigonze, cerca de Bunia. El episodio provocó la huida de unas 19.000 personas, según Naciones Unidas.
Los trabajadores sanitarios también se encuentran especialmente expuestos. Más de 50 funcionarios de salud han muerto tras contraer el virus, mientras un trabajador de Médicos Sin Fronteras infectado durante las labores de respuesta fue evacuado a Países Bajos.
El peor brote registrado en el Congo
La actual emergencia ya superó en magnitud al brote ocurrido entre 2018 y 2020, convirtiéndose en el más grande y mortal registrado hasta ahora en la República Democrática del Congo.
A nivel mundial, se ubica detrás de la epidemia que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona entre 2014 y 2016, que dejó más de 11.000 fallecidos y alrededor de 28.600 contagios.
La OMS evaluó como “muy alto” el riesgo dentro de la República Democrática del Congo y “alto” para los países que comparten frontera terrestre con el territorio, mientras que mantiene como bajo el riesgo a nivel global.