Las elecciones presidenciales realizadas este domingo en Perú continúan en desarrollo, en un proceso marcado por retrasos en la instalación de mesas, problemas en la recepción de material electoral y la extensión de la votación al día siguiente.
El escenario se da en medio de una alta fragmentación política, con 35 candidaturas en competencia y sin un liderazgo claro en los resultados preliminares.
Raúl La Torre, historiador peruano y profesor de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (Uandes), señala que la situación responde a un problema más profundo. “Los comicios celebrados en Perú son una buena muestra de la inestabilidad política de los últimos años y el caos de un sistema electoral que ha permitido una elección con más de 30 candidatos”, explica.
Un proceso abierto y con alta incertidumbre
El especialista advierte que el proceso aún no permite sacar conclusiones definitivas. “Es una fotografía en movimiento que aún no termina por revelar su resultado final”, señala, considerando además la complejidad geográfica del país, que podría extender el conteo por varios días.
A esto se suman hechos inéditos, como la ampliación del horario de votación y la detención de un funcionario vinculado a la supervisión del proceso electoral, tras las fallas reportadas.
En el plano político, los resultados preliminares posicionan a Keiko Fujimori en el primer lugar, con poco más del 16% de los votos, lo que anticipa una segunda vuelta altamente competitiva, según el experto.
Finalmente, La Torre sostiene que el comportamiento electoral presenta fuertes contrastes territoriales. “Llama la atención lo diverso de los resultados parciales a nivel nacional, la contradicción entre los resultados en Lima y el resto del país; la histórica diferencia del centro sur del Perú en relación con las demás provincias y la consolidación del fujimorismo en el centro norte y la selva del vecino país”, advierte.