Estados Unidos oficializó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), culminando un proceso iniciado por el presidente Donald Trump hace más de un año y marcando el fin de casi ocho décadas de membresía del país en el principal organismo internacional de salud pública.
La decisión fue anunciada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., que confirmó que el país completó formalmente su retiro el 22 de enero de 2026, tras cumplir con el plazo de notificación previo exigido por su legislación interna.
Según el gobierno estadounidense, la salida responde a cuestionamientos sobre el desempeño de la OMS, incluidos críticas a su manejo de crisis sanitarias pasadas y la percepción de influencias políticas indebidas dentro de la organización, lo que, según las autoridades de Washington, habría perjudicado los intereses de salud del país.
En paralelo, la administración de Trump reiteró que no pagará las cuotas pendientes que tiene con la OMS, estimadas en varios cientos de millones de dólares por los años fiscales 2024 y 2025, argumentando que las obligaciones financieras no deben impedir la retirada.
La salida estadounidense ha generado preocupación entre expertos y autoridades sanitarias internacionales, que advierten de posibles efectos negativos para la cooperación global en salud pública, así como para la capacidad de respuesta ante futuras epidemias y la investigación compartida de enfermedades, dado que EE. UU. era uno de los mayores financiadores del organismo.
La OMS, por su parte, enfrenta ahora un vacío presupuestario significativo tras la partida de uno de sus principales contribuyentes, lo que podría afectar programas de erradicación de enfermedades, vigilancia epidemiológica y asistencia técnica en países de bajos ingresos.
Esta decisión se produce en medio de un debate global sobre el futuro de la cooperación sanitaria internacional y la forma en que los países trabajan en conjunto para enfrentar amenazas de salud pública que trascienden fronteras.
En decalaraciones compartidas por la Casa Blanca, el Gobierno señaló que “esto cumple con el compromiso del Presidente Trump en virtud de una orden ejecutiva firmada hace un año, luego del mal manejo de la COVID-19 por parte de la OMS y su continua falta de reforma, responsabilidad y transparencia”.