El presidente de EE.UU., Donald Trump, hizo efectiva este miércoles su decisión de duplicar los aranceles a las importaciones indias, elevándolos del 25 % al 50 %. La medida, presentada como un castigo por la compra de petróleo ruso, afecta ahora numerosos productos provenientes de India y representa uno de los aranceles más altos que Estados Unidos impone globalmente.
La intensificación arancelaria —gravedad sin precedentes en la relación bilateral— fue implementada para presionar a Nueva Delhi a detener sus compras de crudo ruso, las cuales, según Trump, estarían financiando la guerra en Ucrania.
La carga del alza será especialmente fuerte en sectores intensivos en mano de obra: textiles, joyería, cuero, mariscos y calzado son algunas de las industrias más afectadas. Aunque algunas categorías como electrónicos y productos farmacéuticos se encuentran exentas, se anticipan pérdidas millonarias en exportaciones indias, amenazando empleos y generando presión sobre los productores locales.
Frente a este escenario, el gobierno indio calificó los aranceles como “injustos e injustificados”, defendiendo su autonomía en política energética y subrayando que advirtió a EE.UU. sobre su necesidad de asegurar suministros accesibles para una población de más de mil millones de personas.
Como respuesta inmediata, India está moviendo ficha: lanzó una estrategia de promoción de exportaciones hacia 40 mercados clave —incluyendo Reino Unido, Japón, Alemania y Canadá— para sustituir las ventas perdidas a EE.UU. Además, se espera que el gobierno implemente estímulos y reformas fiscales para respaldar a las pequeñas y medianas empresas afectadas.
Analistas consideran que la escalada arancelaria representa una grieta significativa en la relación entre EE.UU. e India, cuya alianza estratégica se edificó en gran parte sobre la cooperación en la seguridad regional y el balance frente a China.
La postura beligerante de Trump podría empujar a India a fortalecer sus vínculos con Rusia o China, lo que tendría consecuencias en acuerdos multilaterales como el Quad y compromisos en el Indo-Pacífico.
En términos económicos, se proyecta que este movimiento reducirá el crecimiento del Producto Interno Bruto de India a niveles inferiores al 6 %, además de encarecer productos para consumidores estadounidenses que dependen de importaciones clave como textiles y joyería.