La policía holandesa anunció que un hombre había muerto durante un castillo de fuegos artificiales con motivo del fin de año, lo que reabrió el debate sobre la peligrosidad de esta tradición típica de Holanda en los días previos a Noche Vieja.
“Un hombre perdió la vida en un incidente con fuegos artificiales”, declaró la policía de la provincia de Flevoland, sin aportar datos sobre la identidad de la víctima.
Se interrogó a los testigos para determinar las condiciones del accidente, precisó la policía, mientras que los medios holandeses informaron que dos niños, sanos y salvos, habían presenciado los hechos, ocurridos en el pueblo de Swifterband antes de ser atendidos por los servicios de socorro.
Como cada año, los disparos de fuegos artificiales son frecuentes desde el viernes en las localidades de todo el país y en La Haya resuenan de forma continua en la víspera de la Noche Vieja.
Millones de holandeses suelen encender fuegos artificiales antes de la noche del 31 de diciembre y cientos de personas resultan heridas cada año, cuando no mueren, por lo que el debate acerca del riesgo que entraña esta costumbre renace cada año.