La reconocida activista sueca Greta Thunberg alzó la voz este martes tras ser deportada por el gobierno israelí, luego de participar en una misión humanitaria con destino a Gaza.
Thunberg fue interceptada cuando viajaba en el barco “Madleen”, embarcación que trasladaba ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza a través del corredor marítimo civil. Tras su arribo a Francia, denunció lo vivido como una grave infracción al derecho internacional.
“Esta es otra violación más de los derechos internacionales, que se suma a la lista de innumerables violaciones similares, especialmente contra los palestinos, que Israel comete al bloquear e impedir la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. Eso es ilegal”, afirmó la activista frente a la prensa.
En su declaración, Thunberg también entregó detalles sobre el operativo que la dejó fuera de territorio israelí. Acusó que la detención fue ejecutada en aguas internacionales y sin su consentimiento.
“Cometieron un acto ilegal al secuestrarnos en aguas internacionales y contra nuestra voluntad, llevándonos a Israel, manteniéndonos en el fondo del barco, impidiéndonos salir”, explicó sobre el procedimiento.
Pese a la repercusión que tuvo su caso a nivel internacional, Thunberg insistió en que su experiencia personal no es lo central. En cambio, apuntó a la situación humanitaria que enfrenta Gaza.
“La verdadera historia es que hay un genocidio en Gaza y una hambruna sistemática tras el asedio y el bloqueo, lo que impide el acceso a alimentos, medicinas y agua que se necesitan desesperadamente”, sostuvo.