La decisión de la líder opositora venezolana María Corina Machado de entregar su medalla del Premio Nobel de la Paz 2025 al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado reacciones de rechazo y sorpresa en Noruega, país que otorga uno de los galardones más prestigiosos del mundo.
La entrega de la medalla se produjo durante una reunión de alto nivel en la Casa Blanca el 15 de enero, en un gesto que Machado explicó como un reconocimiento al papel que atribuye a Trump en el cambio político en Venezuela. Aunque el gesto es simbólico, el Comité Noruego Nobel ha recordado que el premio no puede ser transferido legalmente, y que el título de laureado permanece con Machado a pesar de que el objeto físico haya pasado de manos.
En Noruega, políticos y analistas han calificado la entrega del premio como “insignificante”, “patético” y una falta de respeto al espíritu original del galardón, argumentando que esta acción puede desvirtuar la integridad del premio y su valor como símbolo de paz mundial. La crítica también ha incluido señalamientos sobre la creciente politización del galardón y su uso en disputas diplomáticas que van más allá de los objetivos previstos por Alfred Nobel.
Diversos sectores políticos en Oslo han expresado su desacuerdo con el gesto de Machado, subrayando que, pese a que la medalla física puede ser transferida entre personas, el título que acompaña al Nobel de la Paz no puede ser transferido ni compartido, según las normas que rigen el premio. Esta aclaración ha sido reiterada por el propio Comité Nobel en comunicados anteriores, tras las declaraciones iniciales de Machado sobre la entrega del premio a Trump.
La polémica en Noruega refleja preocupaciones sobre el significado y el uso de los símbolos asociados al Nobel de la Paz en un contexto político tenso, mientras las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela continúan evolucionando tras los recientes acontecimientos en el país sudamericano.