Irán aseguró durante la madrugada de este jueves que ejecutó una operación conjunta con Hezbolá contra objetivos en Israel y también contra instalaciones militares vinculadas a Estados Unidos en la región, en un nuevo episodio que profundiza la guerra y amplía el radio de la confrontación en Medio Oriente.
La acción fue atribuida por la Guardia Revolucionaria a una ofensiva coordinada con el movimiento libanés, en un contexto de escalada sostenida entre Teherán, Washington, Tel Aviv y sus aliados regionales.
Según la versión iraní, la ofensiva combinó misiles lanzados desde Irán con cohetes y drones disparados por Hezbolá, y habría apuntado a más de 50 objetivos en territorio israelí.
Entre los blancos mencionados figuran bases militares en Haifa, Tel Aviv y Beerseba, ciudades que han quedado bajo creciente presión desde que el conflicto abrió un frente simultáneo entre Israel y Hezbolá en el norte.
La misma declaración iraní sostuvo además que fueron atacadas las bases estadounidenses de Al Kharj, en Arabia Saudita, y Al Azraq, en Jordania.