El ex príncipe Andrés, ahora Andrew Mountbatten-Windsor, fue liberado tras pasar horas bajo custodia policial en el Reino Unido, después de ser arrestado por sospechas de mala conducta en un cargo público, esto en medio de las versiones que lo vinculan al caso Epstein.
Según Thames Valley Police, el hermano menor del rey Carlos III fue detenido en la mañana del 19 de febrero y posteriormente quedó libre sin cargos, pero aún bajo investigación mientras continúan las pesquisas.
El caso está ligado a las revelaciones de los llamados “Epstein files”, millones de documentos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Medios internacionales como Al Jazeera y NBC News señalan que la policía británica investiga si Mountbatten-Windsor habría compartido información confidencial de su etapa como enviado especial de comercio del Reino Unido con Epstein en 2010, cuando ejercía un cargo público como representante comercial.
De esta manera, el ex miembro senior de la familia real no tiene restricciones de movimiento ni ha sido formalmente acusado, pero sigue siendo sospechoso mientras los investigadores analizan documentos, correos electrónicos y otros materiales. La BBC detalla que esta fórmula es menos intrusiva que la libertad bajo fianza y suele emplearse cuando la investigación se encuentra en una fase inicial y queda aún “mucho trabajo detectivesco por hacer”.
El arresto y posterior liberación de Andrés supone un hito: diversos analistas subrayan que es el primer alto miembro de la realeza británica arrestado en casi 400 años, lo que ha desatado una fuerte crisis de imagen para la monarquía. CNN y otros medios recuerdan que el ex príncipe ya había sido apartado de la vida pública y despojado de sus títulos militares y tratamiento de “Su Alteza Real” tras el escándalo por su relación con Epstein y la demanda civil por abuso sexual presentada por Virginia Giuffre, que terminó en un acuerdo extrajudicial en 2022.
Desde Buckingham Palace, el rey Carlos III emitió un comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por el caso y reiteró que “la ley debe seguir su curso”, prometiendo “apoyo pleno y decidido” a las autoridades. Al mismo tiempo, la policía británica mantiene coordinación con otros cuerpos y continúa registrando propiedades vinculadas a Mountbatten-Windsor, mientras organizaciones de víctimas y detractores de la monarquía insisten en que el proceso debe demostrar que “nadie está por encima de la ley”.