Rusia lanzó una nueva oleada de ataques contra territorio ucraniano apenas horas antes del inicio de negociaciones diplomáticas en Ginebra, en un movimiento que incrementó la tensión internacional y generó dudas sobre las posibilidades reales de alcanzar un acuerdo.
Las ofensivas incluyeron bombardeos con misiles y drones contra diversas ciudades, en medio de un escenario marcado por la presión militar y política.
De acuerdo con autoridades ucranianas citadas por medios internacionales, los ataques se concentraron en zonas estratégicas e infraestructura clave, lo que provocó daños materiales y obligó a activar sistemas de defensa aérea en varias regiones.
El momento de los bombardeos genera especial preocupación en la comunidad internacional, ya que ocurrieron justo antes de las conversaciones de paz previstas en Ginebra.
Al respecto, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, acusó que “hasta este punto desprecia Rusia los esfuerzos de paz: un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania justo antes de la siguiente ronda de conversaciones en Ginebra”.
Según las autoridades rusas afirmaron que “durante la noche del 17 de febrero, los sistemas de defensa aérea destruyeron e interceptaron 151 drones aéreos”.