El 21 de octubre de 2025, Sanae Takaichi hizo historia al ser elegida como la primera mujer primera ministra de Japón. A sus 64 años, Takaichi es una figura destacada del Partido Liberal Democrático (PLD) y una firme defensora de políticas ultraconservadoras.
Su elección se produjo tras la dimisión del anterior primer ministro, Shigeru Ishiba, quien renunció tras una serie de derrotas electorales que dejaron al PLD sin mayoría en el Parlamento.
Para asegurar su ascenso al cargo, Takaichi negoció una coalición con el Partido de la Innovación (Ishin no Kai), lo que le permitió obtener los 237 votos necesarios en la Cámara Baja, superando por cuatro votos la mayoría requerida. Esta alianza también implicó la ruptura con el partido budista Komeito, que había sido socio del PLD durante más de 26 años.
Conocida por su admiración hacia la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, Takaichi ha prometido fortalecer la economía japonesa mediante políticas de gasto público y reformas constitucionales que permitirían un papel más activo de las Fuerzas de Autodefensa del país.
En el ámbito social, mantiene posturas conservadoras, oponiéndose al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la posibilidad de que las mujeres accedan al trono imperial japonés.
Su llegada al poder marca un hito en la política japonesa, un país donde las mujeres han estado históricamente subrepresentadas en cargos de liderazgo. Sin embargo, su elección también ha generado debate sobre el significado de este avance en términos de igualdad de género, dado su enfoque conservador en temas sociales.
A pesar de los desafíos políticos y sociales que enfrenta, la elección de Takaichi representa un cambio significativo en la política japonesa y refleja una tendencia hacia una mayor presencia femenina en puestos de poder, aunque con una orientación ideológica conservadora.