Suiza se prepara para un referéndum nacional que podría cambiar radicalmente su política migratoria, luego de que se confirmara una votación para decidir si el país establece un límite máximo de población con el objetivo de restringir la llegada de extranjeros.
La consulta popular está prevista para el 14 de junio de 2026 y forma parte del sistema de democracia directa suizo.
La iniciativa fue impulsada por el Partido Popular Suizo (SVP), que busca fijar un límite de 10 millones de habitantes antes del año 2050, en respuesta al rápido crecimiento demográfico impulsado principalmente por la inmigración. Actualmente, el país cuenta con aproximadamente 9,1 millones de residentes, de los cuales cerca del 30% son extranjeros, en su mayoría provenientes de países europeos.
La propuesta busca restringir la inmigración si se supera el límite
El plan contempla que el gobierno adopte medidas para frenar el crecimiento poblacional una vez que el país alcance los 9,5 millones de habitantes, incluyendo restricciones a nuevos permisos de residencia, limitaciones al asilo y a la reunificación familiar, además de ajustes en acuerdos internacionales vinculados a la migración.
En caso de que la población supere el límite establecido, el Estado estaría obligado incluso a renegociar o abandonar tratados internacionales que facilitan el ingreso de trabajadores extranjeros, como el acuerdo de libre circulación con la Unión Europea.
Los promotores de la iniciativa sostienen que el objetivo es proteger la infraestructura, el acceso a la vivienda y los recursos del país, argumentando que el crecimiento demográfico ha generado presión sobre los servicios públicos y el mercado inmobiliario.
Gobierno, empresas y sectores políticos advierten riesgos económicos
Sin embargo, la propuesta enfrenta una fuerte oposición del gobierno suizo, el Parlamento y sectores empresariales, que advierten que limitar la inmigración podría generar escasez de mano de obra, afectar la economía y dañar las relaciones con la Unión Europea, uno de los principales socios comerciales del país.
Diversos sectores económicos han señalado que Suiza depende en gran medida de trabajadores extranjeros en áreas como la salud, la construcción y el transporte, por lo que una restricción severa podría impactar el crecimiento económico.
Encuestas recientes muestran que el resultado podría ser estrecho, con cerca del 48% de los votantes apoyando la propuesta, lo que refleja la creciente preocupación en el país por el impacto de la inmigración en el desarrollo económico y social.
El referéndum será decisivo para el futuro demográfico de Suiza y podría redefinir su relación con la inmigración, la economía y sus vínculos con Europa.