El gobierno de Estados Unidos anunció una profunda modificación en su política de pena capital, al restablecer métodos de ejecución que habían quedado relegados durante décadas, entre ellos el pelotón de fusilamiento para reos condenados a muerte.
La medida fue impulsada por el Departamento de Justicia bajo la administración de Donald Trump, que además autorizó nuevamente el uso de la electrocución y la asfixia con gas como alternativas para ejecuciones federales.
El objetivo oficial, según las autoridades, es destrabar procesos demorados y enfrentar la escasez de fármacos utilizados en la inyección letal.
El Departamento de Justicia también ordenó retomar el protocolo de inyección letal con pentobarbital, utilizado durante el primer mandato de Trump, y avanzar en medidas para acelerar apelaciones y revisiones judiciales en causas de pena de muerte.
Actualmente, solo tres reclusos permanecen en el corredor federal de la muerte, luego de que el expresidente Joe Biden conmutara decenas de condenas antes de dejar el cargo. Entre ellos figuran condenados por la masacre de la maratón de Boston y el ataque a la sinagoga Tree of Life.
El anuncio provocó fuertes críticas de organizaciones de derechos humanos, que calificaron la decisión como un retroceso y cuestionaron el retorno de métodos considerados por muchos como crueles e inhumanos.
En los últimos años, algunos estados ya habían retomado el fusilamiento. South Carolina realizó ejecuciones recientes mediante este sistema, mientras Idaho lo aprobó como método principal desde 2025.