La reapertura del Estrecho de Ormuz, tras el reciente alto al fuego en Medio Oriente, no solo tuvo impacto en los mercados energéticos, sino que también abrió un nuevo frente político, luego de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra la OTAN.
El mandatario confirmó un quiebre con la alianza militar, cuestionando su rol durante la crisis en la zona. “Ahora que la situación del Estrecho de Ormuz ha terminado, recibí una llamada de la OTAN preguntando si necesitábamos ayuda. Les dije que se mantuvieran alejados, a menos que solo quieran cargar sus barcos con petróleo. Fueron inútiles cuando se les necesitó, ¡un tigre de papel!”, escribió.
Reapertura de Ormuz y tensión política
Las declaraciones se producen luego de que Irán anunciara la reapertura total del estratégico paso marítimo, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, tras la tregua alcanzada en la región.
El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, confirmó que el tránsito de buques comerciales se mantiene habilitado bajo una ruta coordinada durante el periodo de alto al fuego.
La normalización del paso generó una reacción inmediata en los mercados, con una fuerte caída en el precio del petróleo, reflejando la disminución de la incertidumbre en torno al suministro global.
Sin embargo, el mensaje de Trump añade un nuevo elemento de tensión, esta vez con la OTAN, dejando en evidencia diferencias respecto a la coordinación internacional durante la crisis.
El escenario sigue siendo frágil, tanto en lo geopolítico como en lo económico, con los actores internacionales atentos a la evolución de los acuerdos alcanzados en la región