El presidente Donald Trump viajó este viernes a Kerrville, Texas, para supervisar las labores de recuperación tras las devastadoras inundaciones ocurridas el 4 de julio, que han dejado al menos 120 personas fallecidas y 160 desaparecidas. Durante su recorrido, Trump destacó la magnitud del desastre y aseguró el apoyo total del gobierno federal a los afectados.
“Estamos haciendo todo lo posible para ayudar a Texas”, afirmó Trump al inicio de una reunión de 47 minutos con autoridades locales, estatales y federales. El mandatario describió la destrucción observada, señalando árboles centenarios arrancados de raíz y comunidades gravemente afectadas. “Jamás he visto algo como esto, y he visto muchos desastres”, expresó.
Trump se reunió con familiares de víctimas, incluyendo padres que perdieron a sus hijos en el campamento Camp Mystic. “Nadie entiende cómo ni por qué ocurre algo así”, comentó el presidente, refiriéndose a las jóvenes fallecidas en el lugar.
La visita presidencial tuvo como objetivo responder a críticas de sectores demócratas, quienes señalaron que recortes a la National Weather Service pudieron afectar la rapidez de las alertas. Trump informó que más de 400 rescatistas federales han participado en las labores y se han realizado al menos 1,500 rescates.
Acompañado por la primera dama Melania Trump y el gobernador Greg Abbott, el presidente recorrió las zonas afectadas y agradeció la labor de los equipos de emergencia. Melania Trump expresó sus condolencias y prometió regresar, mostrando una pulsera en honor a las víctimas del campamento.
El director de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, Russ Vought, aseguró que FEMA cuenta con los fondos necesarios para la recuperación en Texas, mientras la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó el evento como “sin precedentes”.