Ucrania realizó una ofensiva aérea considerada la más grande contra territorio ruso desde el inicio de la guerra, con un masivo despliegue de drones que alcanzó distintas zonas del país y provocó daños en una refinería de petróleo ubicada en la región de Yaroslavl.
El ataque ocurrió durante la madrugada de este jueves y tuvo como uno de sus principales objetivos la planta Slavneft-YANOS, una de las instalaciones petroleras relevantes de Rusia. Autoridades y medios reportaron que el recinto sufrió daños tras el impacto de drones y que se registraron incendios asociados al ataque.
Ofensiva incluyó cientos de drones
De acuerdo con reportes internacionales, la operación involucró más de 600 drones dirigidos contra distintos puntos de Rusia, incluyendo regiones alejadas de la frontera ucraniana. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus sistemas de defensa aérea lograron interceptar una gran cantidad de estos aparatos.
El gobernador de Yaroslavl, Mijaíl Yevrayev, señaló que las defensas rusas respondieron al ataque y que se registraron afectaciones materiales en la zona.
Además de la refinería, autoridades rusas reportaron daños en vehículos, viviendas y otras estructuras, aunque no se informaron víctimas fatales producto de la ofensiva.
Refinerías se convierten en objetivo estratégico
Los ataques contra instalaciones energéticas forman parte de la estrategia ucraniana de golpear infraestructura considerada clave para el funcionamiento económico y militar de Rusia.
Según reportes internacionales, Kiev también ha apuntado recientemente contra otras instalaciones petroleras rusas, buscando afectar la capacidad de producción y abastecimiento energético del país.
La refinería Slavneft-YANOS, ubicada en Yaroslavl, se encuentra a cientos de kilómetros de la frontera ucraniana, lo que destaca el alcance de la operación y la capacidad de los drones utilizados en este tipo de ataques.
Escalada en la guerra aérea
El ataque ocurre en medio de una intensificación del uso de drones por parte de ambos bandos. Mientras Ucrania busca llevar la guerra a zonas estratégicas dentro de Rusia, Moscú continúa realizando ofensivas contra ciudades e infraestructura ucraniana.
La nueva ofensiva marca otro episodio de la creciente importancia de los vehículos no tripulados en el conflicto, donde ambos países han aumentado el uso de esta tecnología para atacar objetivos a distancia.