El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó públicamente la muerte de Alex Pretti, ciudadano estadounidense que murió tras un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, calificando el hecho como una “tragedia desgarradora” y advirtiendo que se trata del segundo fallecimiento vinculado a acciones de agentes federales en la ciudad en un corto período de tiempo.
El caso de Pretti se suma al de Renee Good, configurando un escenario que ha generado fuerte tensión política y social en Minnesota. Ambas muertes han ocurrido en el contexto de operativos federales cuestionados por autoridades locales y organizaciones civiles, en medio de protestas ciudadanas y denuncias por el uso de tácticas intimidatorias por parte de ICE.
En una declaración firmada por Obama y su esposa Michelle, el matrimonio sostuvo que “la muerte de Alex Pretti es una tragedia desgarradora”, agregando que “debería ser un llamado de atención para todos los estadounidenses, sin importar el partido”, ante lo que describió como un deterioro de valores fundamentales del país.
El exmandatario reconoció que “los agentes federales del orden público y de inmigración tienen un trabajo difícil”, pero subrayó que “los estadounidenses esperan que cumplan sus deberes de una manera legal y responsable”, enfatizando que deben “trabajar con —en lugar de contra— las autoridades estatales y locales para garantizar la seguridad pública”.
Obama fue especialmente crítico respecto a lo ocurrido en Minnesota, señalando que “eso no es lo que estamos viendo” y que, por el contrario, se ha observado “el espectáculo de reclutas enmascarados de ICE y otros agentes federales actuando con impunidad”, utilizando tácticas que, a su juicio, “parecen diseñadas para intimidar, hostigar, provocar y poner en peligro a los residentes de una gran ciudad estadounidense”.
En uno de los puntos más duros de su declaración, el expresidente afirmó que “estas tácticas sin precedentes… ahora han resultado en los tiroteos fatales de dos ciudadanos estadounidenses”, cuestionando además que desde la actual administración se hayan entregado explicaciones “no respaldadas por ninguna investigación seria” y “directamente contradichas por evidencia en video”.
Finalmente, Obama llamó a un cambio de rumbo, señalando que “esto tiene que parar”, y pidió que las autoridades federales comiencen a “trabajar de forma constructiva con el gobernador Walz y el alcalde Frey” para evitar una mayor escalada del conflicto.
También destacó el rol de la ciudadanía, afirmando que las protestas pacíficas en Minneapolis “son un recordatorio oportuno de que depende de cada uno de nosotros alzar la voz contra la injusticia y exigir rendición de cuentas”.