El Presidente de China, Xi Jinping, inicia este miércoles una visita de Estado a Estados Unidos que lo llevará nuevamente a Washington después de más de una década, en medio de una relación bilateral marcada por diferencias comerciales, tecnológicas y geopolíticas.
El mandatario chino permanecerá en territorio estadounidense hasta el viernes 25 de septiembre. La jornada central será este jueves, cuando mantendrá conversaciones con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en el segundo encuentro entre ambos líderes durante este año.
Trump y Xi vuelven a reunirse
La visita se produce cuatro meses después del encuentro que ambos mandatarios sostuvieron en Pekín. Esta vez, Washington será escenario de una agenda en la que aparecen asuntos como el comercio bilateral, Taiwán, las tierras raras, la inteligencia artificial y la guerra con Irán.
Uno de los puntos económicos será el futuro de la tregua comercial alcanzada entre las dos potencias, cuya vigencia termina en noviembre. También existen diferencias respecto de las restricciones estadounidenses al acceso de empresas chinas a determinadas tecnologías y las exportaciones de minerales críticos desde China.
En paralelo, ambos gobiernos han explorado la posibilidad de establecer un nuevo diálogo relacionado con la inteligencia artificial, incluyendo mecanismos de comunicación frente a incidentes que puedan alcanzar dimensiones de seguridad nacional.
China marca sus líneas rojas antes de la cita
Horas antes del viaje, el embajador chino en Estados Unidos, Xie Feng, fijó públicamente algunos de los asuntos que Pekín considera especialmente sensibles.
El representante mencionó entre las denominadas “líneas rojas” de China la cuestión de Taiwán, la democracia y los derechos humanos, el sistema político y las posibilidades de desarrollo del gigante asiático.
Taiwán podría convertirse precisamente en uno de los temas relevantes de la reunión. De acuerdo con Reuters, se espera que Xi plantee a Trump sus reparos respecto de las ventas estadounidenses de armas a la isla, mientras Washington mantiene por ley el compromiso de proporcionar a Taiwán medios para su defensa. El Gobierno taiwanés, por su parte, rechaza las reclamaciones de soberanía de Pekín.
Una visita de tres días
Xi será recibido a su llegada en la base aérea Andrews y posteriormente participará de una ceremonia oficial en Washington. El programa contempla además una cena de Estado en la Casa Blanca con la presencia prevista de importantes representantes del sector tecnológico y financiero.
El viaje finalizará el viernes con una visita a los Archivos Nacionales de Estados Unidos. Mientras tanto, la atención estará concentrada en la reunión del jueves y en las señales que Trump y Xi entreguen sobre el futuro de la relación entre las dos mayores economías del mundo.