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Adolescentes y ChatGPT: 66% usa IA para estudiar, pero solo 37% verifica sus respuestas

Adolescentes y ChatGPT: 66% usa IA para estudiar, pero solo 37% verifica sus respuestas
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La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de muchos adolescentes, especialmente para aprender, resolver dudas, hacer tareas e investigar temas de interés.

Así lo muestra la IX Radiografía Digital de Niños, Niñas y Adolescentes 2026, que revela que un 66% de los adolescentes declara utilizar ChatGPT.

Entre quienes usan herramientas de inteligencia artificial, un 80% señala que las utiliza principalmente para aprender, resolver dudas, hacer tareas o investigar sobre distintos temas.

Sin embargo, el estudio también evidencia una brecha importante en la forma en que los jóvenes evalúan las respuestas que reciben de estas herramientas.

Solo un 37% afirma verificar la información entregada por la inteligencia artificial, mientras que un 59% reconoce que sus compañeros utilizan chats de IA para hacer trampa en tareas o trabajos.

El desafío de aprender a pensar frente a la IA

Los resultados plantean que la discusión ya no se limita a determinar si los adolescentes utilizan inteligencia artificial, sino a conocer qué tan preparados están para utilizarla con criterio.

Felipe González, director de E. Media del Colegio Manquecura Ciudad del Este, explicó que el desafío educativo consiste en desarrollar capacidades para cuestionar la información que aparece en estas plataformas.

“El verdadero desafío es enseñarles a cuestionar lo que encuentran en ella”, señaló el académico, quien destacó la importancia de preguntar, contrastar fuentes y tomar decisiones de manera autónoma.

En este contexto, la inteligencia artificial puede entregar una respuesta en segundos, pero los estudiantes necesitan desarrollar herramientas para determinar si esa información es correcta.

¿Qué deberían aprender los niños frente a la IA?

El uso cotidiano de estas herramientas también plantea nuevos desafíos para las familias y las comunidades educativas.

Más que preguntar únicamente cuánto tiempo pasan los adolescentes frente a una pantalla, el enfoque puede estar en conocer para qué utilizan la tecnología y cómo determinan si una información es confiable.

Preguntas como “¿de dónde viene esta información?”, “¿cómo podemos comprobarla?” o “¿qué otra fuente dice lo mismo?” pueden contribuir al desarrollo de ese criterio.

También resulta relevante conversar sobre la información personal que los adolescentes entregan a estas plataformas y las consecuencias que puede tener compartir determinados contenidos.

La ciudadanía digital ya no consiste solamente en aprender a comportarse en internet. También implica tomar decisiones en un entorno donde las máquinas pueden producir información, imágenes, textos y respuestas en pocos segundos.

El objetivo es que los niños y adolescentes sepan qué hacer con la inteligencia artificial, desarrollando la capacidad de detenerse, dudar, preguntar y pensar antes de considerar cierta una respuesta.

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