El Ministerio de Salud (Minsal) alertó que, en los últimos años, las intoxicaciones por paracetamol en menores de edad han aumentado en más de 500%, en un fenómeno que se observa de forma sostenida al menos desde 2006.
La autoridad vincula este incremento a la circulación de retos virales en redes sociales, donde niños y adolescentes consumen grandes cantidades de este medicamento como parte de desafíos.
El paracetamol es un fármaco de uso común para aliviar el dolor y bajar la fiebre, ampliamente disponible y considerado seguro en dosis adecuadas.
En ese sentido, la Dra. Claudia Astudillo, pediatra y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (Uandes), indica que su uso debe ser siempre supervisado.
“El paracetamol es un fármaco seguro, pero su consumo en exceso puede producir efectos nocivos y graves para la salud. Provoca daño hepático que incluso lleva a un trasplante o a la muerte. De ahí la importancia de que su consumo sea bajo supervisión o indicación médica”, advierte.
Síntomas tardíos y riesgos progresivos
Uno de los mayores riesgos es que los efectos de la intoxicación por este medicamento no aparecen de inmediato y pueden presentarse incluso después de 48 horas, explica la experta.
En una primera etapa habría náuseas, vómitos y malestar general, comenta la doctora. Con el paso de las horas, el cuadro puede evolucionar a un daño hepático grave, con coloración amarillenta de la piel y ojos, orina oscura y, en etapas avanzadas, alteraciones neurológicas.
Por eso, la clave está en no esperar señales evidentes. “Si se sospecha un consumo excesivo, hay que consultar dentro de las primeras ocho horas, considerando que en ese periodo no hay síntomas”, advierte Astudillo.
¿Qué hacer ante una sospecha?
Frente a un posible caso, la recomendación es actuar de inmediato. “Ante la sospecha, hay que acudir a urgencia incluso aunque no haya síntomas. El tratamiento es más efectivo si se administra en las primeras ocho horas tras la ingesta”, afirma la especialista.
También es posible contactar a un centro de toxicología mientras se acude a un servicio de urgencia.
La académica de Uandes además subraya que es clave contar con información sobre el medicamento consumido. “Es importante conocer la presentación y la cantidad ingerida, ya que la toxicidad depende del peso del niño y de la dosis. Existe un antídoto que se administra en centros hospitalarios”, explica.
Finalmente, la experta enfatiza que la prevención sigue siendo fundamental, especialmente frente a la exposición a contenidos en redes sociales. “En niños y adolescentes es clave la supervisión de los adultos, porque estos retos pueden llevarlos a arriesgar su salud e incluso su vida por seguir a un grupo”, concluye.