En conversación con La Mañana de Agricultura, Cristian Pizarro, director ejecutivo de la Asociación de Desarrollo del Barrio Meiggs, se refirió al mega operativo realizado esta semana para eliminar los toldos azules y combatir el comercio ilegal.
“Esta situación es algo que ha ido en alza, aproximadamente hace dos años que nosotros hemos visto cómo las mafias y el crimen organizado se han tomado nuestro barrio. Esto ha sido a través de los toldos azules, a través de grandes distribuidores, que nosotros también pedimos que se vayan del barrio, que lo fiscalicen para poder compensar esta situación”, señaló.
“Es una relación muy compleja, los ambulantes que se ponen en frente de nuestros locales, nos amenazan de muerte constantemente. Después, cuando se toman represalias y se hacen denuncias, ¿qué es lo que hacen? Se juntan todos estos informales, y hacen turbazos en las tiendas”, advirtió.
“Los esperan a los comerciantes y a los trabajadores a la salida, los siguen, los amenazan, van a las casas. Es una situación muy compleja, entonces el nivel de denuncia que se hace es bajo, pero por el temor a las represalias“, reveló.
En la misma línea, Pizarro dijo que “la industria detrás del comercio ambulante es una industria gigante. En este proceso de conocer cómo estaban las mafias en el barrio y cómo es la organización de los comerciantes ilegales se supo que ellos se organizan por sindicatos como una forma de validar su ilegalidad”.
“Un sindicato que no obedece a ninguna empresa, un sindicato que no obedece a ningún gremio, y ellos dan manifiesto de una asociación ilícita, porque es un sindicato de quiénes se están tomando en un espacio público que es de todos”, añadió.
“Ellos mismos tienen una directiva que muchas veces va a China y trae productos. Y ellos se los distribuyen entre ellos. Han ido creciendo. También tenemos comerciantes establecidos que lamentablemente se han asociado con estas mafias por la cantidad de ganancias que se obtienen y que para nosotros también es una problemática tremenda”, afirmó.
Por otro lado, se refirió “al relato” de los comerciantes ambulantes sobre “la vulnerabilidad en la que se encuentran ante la falta de permisos”.
“Nosotros lo vemos todos los días, cuando los ambulantes lloran, cuando los ambulantes se quejan (por los permisos). Después tú los ves llegar descargando sus mercaderías en unas camionetas 4×4 enormes, de 40 a 50 millones de pesos, que no son de una familia vulnerable”, señaló.
“Ellos se quejan de que la municipalidad no entregue permisos, pero ellos tampoco se han querido sumar a las soluciones que se les han planteado de formalización. Ellos quieren tener permiso en el espacio que ellos se tomaron. Obviamente que no puedo tener permiso en los lugares donde a mí se me ocurra, sino que tengo que tener un permiso en los lugares que son aptos para el comercio”, cerró.