Con sofisticados equipos portátiles que bloqueaban la señal de automóviles y camiones, para así sustraer especies desde el interior de los vehículos, operaba la banda denominada “Onda Corta”. Sin embargo, Carabineros de la 50ª Comisaría de San Joaquín desarticuló a este grupo, integrado por tres delincuentes, que incluso efectuaban sus delitos vistiendo ropa corporativa de empresas de telecomunicaciones.
Los delincuentes, que suman entre sí más de 34 reiteraciones por diversos delitos, como receptación, robo en lugar no habitado, robo frustrado y hurto, fueron aprehendidos por personal especializado de la Sección de Investigación Policial (SIP) de la 50ª Comisaría.
Carabineros de la SIP, luego de observar durante sus patrullajes preventivos que circulaba un vehículo con sus placas patentes adulteradas, logró fiscalizarlos y controlarlos, para después establecer su participación en diversos delitos asociados.
Al interior del vehículo de los infractores de ley se hallaron diversos elementos y herramientas para la comisión de delitos, entre ellos un esmeril inalámbrico, patentes falsas e inhibidores de señal, además de ropa corporativa de empresas de telecomunicaciones.
Todos los antecedentes del hecho fueron entregados oportunamente al Ministerio Público, para el posterior proceso de formalización.
Para el mayor Óscar Llantén, de San Joaquín, el oportuno trabajo de los carabineros “ha permitido detener a estos infractores de ley, gracias a una constante focalización de los servicios preventivos desplegados en la comuna”.
Llantén explicó que en San Joaquín existe un trabajo permanente entre Carabineros, el Municipio y la comunidad para enfrentar este tipo de situaciones, “permitiendo desarrollar cursos de acción, con una mejora continua, y que nos permiten detener y poner a disposición de los tribunales a quienes cometen este y otra clase de delitos”.
Modus Operandi
Los delincuentes utilizaban un transmisor portátil de radiofrecuencia, el que, tras ser activado, bloqueaba a corta distancia la señal de la llave del conductor que bajaba de su auto, emitiendo un ruido de radiofrecuencia continuo y de mayor potencia que la señal del mando a distancia.
En este contexto, la señal enviada por la llave del propietario quedaba “saturada” y nunca llegaba al receptor del vehículo. Por ende, las puertas no se trababan ni se activaba la alarma.
Si el conductor no verificaba físicamente el bloqueo de la manilla, el auto quedaba totalmente abierto. Esto permitía a los delincuentes ingresar sin romper cristales ni forzar cerraduras para sustraer objetos desde el interior.