En el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, la Fundación Nuestros Hijos advirtió que, pese a que Chile registra una sobrevida cercana al 80% en cáncer infantil, las brechas territoriales y socioeconómicas siguen condicionando la recuperación integral de niños, niñas y adolescentes.
Según el Registro Nacional de Cáncer Infantil (RENCI), cada año se diagnostican entre 500 y 600 nuevos casos, principalmente leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas. Aunque el país exhibe una de las tasas más altas de América Latina, los resultados no son homogéneos entre territorios.
Centralización y desigualdad en rehabilitación
Uno de los principales problemas es la concentración de tratamientos de alta complejidad en la Región Metropolitana. Una proporción significativa de niños diagnosticados en regiones debe trasladarse a Santiago, lo que implica costos económicos, interrupción familiar y pérdida de redes de apoyo, especialmente en hogares de menores ingresos.
Si bien se han fortalecido centros en regiones como Antofagasta y Valdivia, la rehabilitación oncológica infantil integral continúa mayoritariamente centralizada en la capital.
“El cáncer infantil no es solo un desafío clínico, sino también un problema social y territorial. Chile ha avanzado en tratamiento y descentralización, pero mientras la rehabilitación y el acompañamiento integral sigan concentrados en la capital, los niños de regiones seguirán enfrentando peores condiciones para recuperarse plenamente”, afirmó la Dra. Marcela Zubieta, presidenta de la fundación.
Sobrevivir no siempre significa recuperarse plenamente
El RENCI evidencia un aumento sostenido de niños que sobreviven al cáncer con secuelas físicas, cognitivas y emocionales derivadas de la enfermedad y sus tratamientos. Sin embargo, la oferta pública especializada en rehabilitación en regiones sigue siendo limitada, afectando la reinserción escolar, social y la calidad de vida.
Desde Fundación Nuestros Hijos señalaron que continuarán fortaleciendo casas de acogida, programas de rehabilitación y apoyo psicosocial como complemento a la red pública, y llamaron a incorporar explícitamente la rehabilitación integral en las políticas de descentralización sanitaria.