Este viernes 6 de diciembre asumen los nuevos alcaldes y los reelectos que triunfaron en las elecciones de octubre, en ese sentido, Bernardo Navarrete, presidente del Consejo para la Transparencia (CPLT), se refirió a la importancia de mantener la probidad en el cargo.
“Son 209 los alcaldes que entran a ejercer el gobierno local, el número de renovaciones para esta elección es altísima. En ese contexto, el CPLT consideró oportuno ir donde están los alcaldes y entregarles una guía para la probidad y la transparencia”, señaló en conversación con La Mañana de Agricultura.
“Es ayudar, es potenciar, es decirle a los alcaldes, los concejales, los core y a los gobernadores, entregarles un documento fácil, de nueve carillas, bien estructurado, bien diseñado. Para que lo tengan presente, un instrumento que les permita ver que la probidad es un ejercicio diario”, agregó.
“Por lo tanto, hay que estar atento a pequeños grandes detalles, que más allá de la mala intención, a veces también son errores en los que pueden incurrir estas nuevas autoridades”, expresó.
“Tenemos que pensar hoy día que la corrupción no es solo aquel ejercicio de comprar autoridades, tenemos que concentrarnos en la corrupción como la falta al deber posicional. Cuando un concejal no fiscaliza a un alcalde, cae en corrupción”, sostuvo.
“Pero a la vez, cuando un alcalde no entrega toda la información, no se esmera en que los concejales estén completamente informados, también puede ocurrir aquello”, comentó.
“Tenemos un problema que es estructural, el alcalde no solamente representa los intereses y expresa los conflictos que viven en su territorio, también administra el municipio, es el jefe de servicio. A lo mejor debiéramos tomarnos en serio separar esas funciones”, propuso Navarrete.
“Es decir, separar la función de representación política y la administración y gestión financiera dejársela al administrador municipal. Permitir que este administrador municipal sea una autoridad que puede ser electa o designada por concurso público, asegurarla cuatro años. Que haya un peso y contrapeso entre ambas autoridades”, sentenció.
“Se suele decir en la literatura que estos son alcaldes fuertes, pero son ‘presidentes pequeños’ en buen chileno. También está el hecho de que ellos contratan, contratos a honorarios pasan por la firma del alcalde, también los contratos de las corporaciones”, añadió.
“Las corporaciones han sido una fuente de conflicto y de corrupción altísima, o falta a la integridad, y no por pocos millones”, agregó.
“En Chile siempre hablamos de la modernización del Estado, también de modernización de los municipios. A lo mejor nos hace falta sentarnos y ver que gobierno local queremos”, comentó.
“Yo creo que los alcaldes están entendiendo, y los asumen bien, creo que hay que decirlo, administrar un municipio también tiene problemas por las capacidades que puedan tener. Pensemos en Los Lagos, en Chiloé, en las comunas que no son urbanas”, añadió.
“¿Tengo esas capacidades? Yo creo que las tienen, esa voluntad está. Pero si tengo 209 alcaldes nuevos, algo está pasando. Hay que decirle a los electores que ellos son corresponsales de las autoridades que tenemos, a veces no somos tan racionales para votar como quisiéramos”, cerró.