Yogures, leches, quesos, barras y otros productos enriquecidos con proteínas han ganado popularidad. Sin embargo, que un alimento tenga un alto contenido proteico no implica por sí solo un mayor beneficio nutricional ni significa que todas las personas necesiten incorporarlo a su dieta.
Estos productos pueden ser útiles para deportistas y personas mayores que buscan mantener o aumentar su masa muscular, especialmente cuando resulta difícil cubrir sus necesidades mediante la alimentación habitual.
La Dra. Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que “es una forma fácil de incorporar proteínas a la dieta, ya que muchas veces el requerimiento de una persona no se puede cubrir con lo que come durante el día”.
¿En qué casos se debe tener precaución?
El consumo de alimentos enriquecidos con proteínas requiere especial precaución en niños y personas con insuficiencia renal avanzada. “Estos alimentos suplementados con proteínas o de alto contenido proteico deben ser indicados de acuerdo al peso, a los requerimientos de la persona y a la edad”, advierte Reyes.
La especialista también recomienda revisar la composición nutricional completa, debido a que estos productos pueden contener cantidades elevadas de azúcar o grasas. “No siempre va a ser saludable un alimento enriquecido en proteínas”, señala.
En personas con diabetes, un mayor aporte proteico puede contribuir a mantener más estables los niveles de glucosa, aunque su consumo debe evaluarse de manera individual y considerando que no exista falla renal.
Finalmente, la académica de la Uandes aconseja revisar el etiquetado y el origen de las proteínas, debido a que los productos pueden diferir en su calidad nutricional. “Cuando se quiere adoptar una dieta o hacer un cambio de alimentación, es fundamental consultar con un especialista para que recomiende el producto adecuado”, concluye.