Coyhaique presentó su Plan de Desarrollo Económico, una estrategia que busca reposicionar a la capital regional “como un actor relevante en el crecimiento del país”
El documento instala una visión de futuro que incorpora tecnología, infraestructura y diversificación productiva, y que apunta a superar la dependencia histórica del comercio y del turismo estacional. Con la instalación de un data center en Balmaceda, nuevas capacidades productivas y un sistema de concesiones orientado a levantar infraestructura pública, la región comienza a integrarse a sectores donde Chile demanda nuevos polos de desarrollo.
La iniciativa propone una transformación de largo plazo que articula inversión privada, innovación y una institucionalidad diseñada para sostener el crecimiento. Esta última se materializa en la Corporación de Desarrollo Económico, una entidad que permitirá profesionalizar la gestión del territorio, vincular cadenas rurales y urbanas y consolidar una cartera de proyectos con impacto regional y nacional. Con ello, la capital de Aysén se suma al reducido grupo de ciudades que operan con estructuras dedicadas exclusivamente al desarrollo económico local.
El componente tecnológico se combina con una apuesta energética que busca convertir a la Patagonia sur en un espacio clave para la transición verde. La implementación de sistemas de energías renovables para pequeñas y medianas empresas apunta a reducir costos operativos, mejorar competitividad y avanzar hacia un modelo productivo menos dependiente del diésel y de redes centralizadas.
La idea es generar energía limpia adaptada al clima de la zona, incorporar proyectos solares y de eficiencia energética y atraer nuevos actores tecnológicos, integrando al territorio en uno de los debates estratégicos del país, la descentralización de la transición energética.
Estos esfuerzos se complementan con un modelo exportador articulado bajo la marca “El Corazón de la Patagonia”, que busca que productos y servicios elaborados en la zona ingresen de manera sistemática a mercados nacionales y, en el mediano plazo, internacionales.
La apertura de un punto de venta permanente en Santiago, la circulación de ferias y vitrinas comerciales y la habilitación de salas de procesos en sectores rurales configuran una red que combina identidad territorial y acceso efectivo a mercados más amplios.
El alcalde Carlos Gatica planteó que esta estrategia responde a la necesidad de que las regiones extremas puedan competir con mayor igualdad.
“Nuestra región no puede seguir dependiendo de ciclos estacionales. Este plan nos permite entrar a sectores donde Chile necesita nuevos polos de desarrollo: tecnología, energía, exportación y encadenamientos productivos reales. Mientras el país discute cómo modernizar el Estado, nosotros ya empezamos a hacerlo desde el territorio”, afirmó.