El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que ha decidido poner fin a todas las conversaciones comerciales con Canadá, en una medida que marca una de las rupturas más fuertes entre ambos países en las últimas décadas.
La decisión fue comunicada a través de su red social Truth Social, donde escribió: “basado en su comportamiento escandaloso, todas las negociaciones comerciales con Canadá quedan terminadas.”
El anuncio se produce tras semanas de tensión entre Washington y Ottawa, luego de que el gobierno canadiense introdujera un nuevo impuesto del 3 % a los servicios digitales generados por grandes compañías tecnológicas estadounidenses.
Desde la Casa Blanca calificaron esta medida como “un ataque directo contra las empresas estadounidenses”, lo que llevó a Trump a congelar cualquier diálogo bilateral en materia económica.
Ruptura comercial y consecuencias inmediatas
Fuentes de la administración confirmaron que la medida implica la suspensión de futuras negociaciones arancelarias y tecnológicas entre ambos países, además de la posibilidad de aplicar nuevas tarifas a los productos canadienses en los próximos días.
Trump afirmó que “no existen condiciones para seguir negociando” y que “Canadá debe asumir las consecuencias de sus propias decisiones.”
Este quiebre marca un duro golpe a la cooperación económica norteamericana, en un contexto en que Canadá sigue siendo uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
Expertos advierten que la ruptura podría tener un impacto inmediato en sectores estratégicos como la industria automotriz, el acero y la tecnología, afectando miles de empleos a ambos lados de la frontera.
La reacción en Ottawa fue de cautela. El gobierno del primer ministro Mark Carney señaló que evaluará las implicancias de la decisión y reafirmó su compromiso con “una relación basada en el respeto mutuo y el beneficio recíproco”.
Entretanto, la tensión diplomática entre ambos países continúa escalando, con el riesgo de una guerra comercial abierta en América del Norte.