Durante décadas, millones de chilenos llevaron en sus bolsillos parte de la obra de Marcos Simpson Rubio sin conocer necesariamente su nombre. A sus 88 años, el maestro grabador regresó después de 23 años a Casa de Moneda de Chile, reencontrándose con los espacios donde desarrolló gran parte de una carrera estrechamente ligada a la historia del circulante nacional.
Simpson llegó a Casa de Moneda en 1959 y permaneció durante 44 años, período en el que llegó a desempeñarse como jefe de la sección de Grabado y Dibujo. Su especialidad fue el grabado en acero a pulso, una técnica que exige precisión y dominio manual y que comenzó a aprender a los 13 años en el taller de su padre.
Su talento quedó plasmado en piezas que marcaron distintas generaciones del papel moneda chileno. Entre ellas se encuentran los retratos de Diego Portales para el billete de $100, Pedro de Valdivia para el de $500, Ignacio Carrera Pinto para el de $1.000, Manuel Rodríguez para el de $2.000, Gabriela Mistral para el de $5.000 y Arturo Prat para el de $10.000. A ello se suman sellos postales, viñetas históricas y retratos desarrollados durante su paso por la entidad.
Uno de sus trabajos más reconocibles es el rostro de Gabriela Mistral utilizado en el antiguo billete de $5.000, emitido originalmente en 1981 y que convirtió a la Premio Nobel en la primera mujer representada en el circulante chileno.
“Recibir nuevamente a Marcos Simpson en Casa de Moneda es reencontrarnos con una parte muy importante de nuestra propia historia. Su talento quedó plasmado en piezas que acompañaron la vida cotidiana de millones de personas y que hoy forman parte de la memoria visual de Chile. Reconocer su aporte también es poner en valor la dedicación, precisión y excelencia que por décadas han caracterizado a quienes han desarrollado su carrera en esta institución”, señaló Ricardo Méndez, gerente general de Casa de Moneda de Chile.
El regreso de Simpson cobra especial relevancia en momentos en que su figura ha vuelto a adquirir visibilidad pública. Actualmente se impulsa su candidatura al Premio Nacional de Artes Plásticas 2027, destacando más de siete décadas dedicadas a una técnica que cuenta cada vez con menos exponentes.
La visita permitió así reconocer no solo a uno de los protagonistas de la historia de Casa de Moneda, sino también a un creador cuya obra permanece ligada a la memoria colectiva del país y a piezas que acompañaron durante años la vida cotidiana de los chilenos.