El aluvión que afectó este jueves a Las Condes volvió a poner en discusión la preparación de las ciudades frente a este tipo de fenómenos naturales.
Cristóbal Ramírez de Arellano, director de Geología de la Universidad Andrés Bello y presidente de la Sociedad Geológica de Chile, explicó que estos eventos forman parte de procesos naturales asociados a la evolución de la cordillera.
Según el especialista, los aluviones están vinculados con la erosión de las montañas y han ocurrido durante millones de años en sectores ubicados a los pies de la cordillera.
“Los aluviones son procesos que normalmente ocurren, han ocurrido y van a seguir ocurriendo a los pies de la cordillera; tienen que ver con la erosión de las montañas”, afirmó.
¿Por qué ocurren los aluviones?
Ramírez de Arellano explicó que los depósitos sedimentarios ubicados al pie de la cordillera evidencian la ocurrencia de antiguos aluviones.
El académico sostuvo que estos procesos pueden movilizar grandes cantidades de material y recordó que las formas actuales de los cerros y quebradas también permiten identificar la huella de estos fenómenos.
“No es extraño que estos flujos de barro se abran paso por las calles, porque esas mismas calles en otro momento fueron los flujos de agua, la continuación de las quebradas”, señaló.
Desde el punto de vista meteorológico, el especialista explicó que los aluviones suelen relacionarse con lluvias intensas durante períodos breves y temperaturas superiores a las habituales para la temporada.
Las altas temperaturas pueden provocar que las precipitaciones caigan donde normalmente se acumularía nieve, mientras que los sedimentos pueden permanecer disponibles para ser movilizados.
Además, mencionó que fenómenos como El Niño, la sequía prolongada y los incendios forestales pueden influir en las condiciones de vulnerabilidad del territorio.
Experto pide preparar las ciudades
El director de Geología de la UNAB advirtió que estos eventos continuarán ocurriendo y planteó la necesidad de mejorar la preparación de las ciudades frente a futuros episodios.
“Sabemos que este tipo de eventos seguirán ocurriendo y que nuestras ciudades deben estar preparadas para eventos como este o incluso más grandes”, sostuvo.
En ese sentido, propuso avanzar en estructuras de prevención como piscinas decantadoras y vías aluviales, además de reconocer los cursos naturales de agua dentro de las ciudades.
El especialista también planteó la necesidad de fortalecer una política pública basada en estudios técnicos y prevención ante peligros geológicos y meteorológicos.
Finalmente, sostuvo que Chile necesita una estrategia de largo plazo que permita preparar a sus ciudades para eventos asociados a las características geológicas y climáticas del territorio.