La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, defendió la reformulación que impulsa el Gobierno para modernizar el programa Becas Chile, iniciativa que busca focalizar los recursos públicos en áreas consideradas estratégicas para el desarrollo del país y fortalecer el seguimiento de los beneficiarios.
En una carta al director publicada en El Mercurio, titulada “La responsabilidad de priorizar”, la secretaria de Estado abordó el debate generado en las últimas semanas y aseguró que el programa enfrenta actualmente un “problema de diseño y control”.
Ministra plantea cambios al programa Becas Chile
Lincolao justificó la necesidad de modificar el sistema debido a la alta demanda existente y las dificultades de inserción laboral que enfrentan algunos profesionales altamente calificados.
“Chile enfrenta hoy un desempleo de 9,4% y una ocupación informal de 27%. Esa realidad también alcanza a personas con doctorado”, sostuvo. La ministra agregó que cada año se gradúan cerca de 1.300 nuevos doctores en el país, mientras que el concurso dispone de aproximadamente 260 cupos.
En ese contexto, planteó que los recursos públicos deben orientarse hacia quienes puedan desarrollar sus capacidades científicas en Chile. Según explicó, entre 1991 y 2026 se adjudicaron 5.024 proyectos, de los cuales un 36% correspondió a investigadores extranjeros.
Además, afirmó que el 61% de los proyectos que nunca se iniciaron correspondió a extranjeros. “Cuando existen alta demanda y cupos limitados, debemos procurar que cada adjudicación se concrete y que ningún cupo se pierda”, señaló.
Justificación por áreas clave
La propuesta contempla que hasta un 70% de las adjudicaciones sean destinadas a áreas prioritarias, mientras que el 30% restante permanecerá completamente abierto.
Entre las áreas identificadas se encuentran la ingeniería óptica, las neurociencias y la medicina de precisión, además de disciplinas vinculadas a las ciencias sociales y humanidades.
La ministra enfatizó que la priorización no busca determinar qué conocimientos son más importantes, sino orientar los recursos hacia las necesidades estratégicas del país.
“Priorizar no es decidir qué conocimiento importa y cuál no. Es asumir la responsabilidad de que recursos públicos limitados generen el mayor valor posible para Chile”, concluyó.