Este martes se confirmó la detención de siete gendarmes en un nuevo episodio de corrupción que golpea a Gendarmería, hecho ocurrido en la Región de Los Lagos en el marco de la denominada Operación Torreón.
El procedimiento fue el resultado de una investigación iniciada en 2023, que permitió detectar la presunta existencia de una red organizada al interior de un recinto penitenciario de la zona.
Según los antecedentes reunidos por el Ministerio Público, los funcionarios involucrados habrían participado en un esquema destinado a facilitar el ingreso de elementos prohibidos y sustancias ilícitas a la cárcel, a cambio de beneficios económicos.
Dentro de los detenidos figuran dos dirigentes de Gendarmería, uno de los cuales fue arrestado durante la mañana de este martes cuando ingresaba a cumplir sus funciones en la Cárcel Alto Bonito. Además, en el operativo fue detenido un civil, correspondiente a la pareja de un interno, quien habría actuado como nexo externo de la red investigada.
Investigación y formalización
Los imputados son investigados por los delitos de cohecho, asociación criminal y lavado de activos, considerando la forma reiterada en que se habrían vulnerado los controles penitenciarios. La Fiscalía sostiene que se trata de hechos de especial gravedad, dado el impacto que este tipo de prácticas tiene en la seguridad al interior de los recintos penales.
Desde el Ministerio Público se informó que los ocho detenidos serán formalizados durante la jornada del miércoles 14 de enero, instancia en la que se expondrán los cargos y se solicitarán las medidas cautelares correspondientes.
El caso vuelve a tensionar a Gendarmería, institución que en los últimos meses ha debido enfrentar reiterados cuestionamientos por hechos de corrupción, reabriendo el debate sobre los mecanismos de control y fiscalización al interior del sistema penitenciario.