El movimiento ciudadano No Más Víctimas presentó el informe “Radiografía del abandono: seguridad quebrada, justicia sin dientes y barrios sin defensa”, un documento que alerta sobre el colapso silencioso del sistema de seguridad pública en Chile y acusa directamente al Estado de haberse retirado de vastos sectores del territorio nacional, dejándolos “a merced del crimen organizado”.
En sus páginas, el texto detalla cómo la violencia se ha trasladado desde las calles hacia los hogares, cómo las víctimas han sido olvidadas por el sistema judicial, y cómo la presencia institucional ha sido reemplazada por redes delictuales que ofrecen protección, recursos y respuestas donde la autoridad solo entrega burocracia o silencio.
José Miguel González, vocero del movimiento, sostuvo que “Chile está atravesando una crisis de seguridad que ya no se puede maquillar con cifras. Hoy el miedo se ha instalado en lo más profundo de la vida cotidiana: en la casa, en el dormitorio, en las veredas de los barrios donde el narco se hace más presente que el propio Estado”.
“No estamos solo ante una emergencia delictual, es el retroceso de la democracia frente al crimen organizado que penetra distintas instituciones. La pregunta ya no es cuántos delitos se cometen, sino quién manda en los territorios“, añadió.
El informe cuestiona duramente el enfoque del Gobierno, que celebra una baja del 2,4 % en los delitos mientras los homicidios superan las 300 víctimas, las violaciones sobrepasan el millar y los robos violentos siguen creciendo.
Para el movimiento, las cifras no alcanzan para entender lo que ocurre, porque “la gente ya no denuncia, no porque no quiera, sino porque siente que no sirve de nada. La desconfianza se ha vuelto estructural y el abandono se vive a plena luz del día. La realidad no está en los balances: está en los portonazos, en las rejas, en las mamás que ya no dejan a sus hijos ir solos a la plaza”.
El documento afirma que se ha producido un reordenamiento del delito: ya no ocurre solo en la vía pública, sino que irrumpe en los hogares, “con robos en lugar habitado que han aumentado en varias comunas, y con víctimas que deben reforzar puertas como si vivieran en un estado de sitio. Frente a eso, el Estado responde con lentitud, sin presencia efectiva, y con una institucionalidad que sigue funcionando con trámites en papel frente a bandas que operan con tecnología, coordinación y poder territorial”, añaden.
Para No Más Víctimas, el abandono estatal “no solo se expresa en la falta de patrullajes o tiempos de respuesta. Se manifiesta también en un sistema judicial sobrepasado, donde los imputados cuentan con abogados pagados por todos los chilenos, pero las víctimas no reciben defensa ni reparación”.
González fue claro: “El sistema penal se ha convertido en una trampa burocrática donde la víctima es una molestia, y el agresor, un sujeto de derechos garantizados. Estamos empujando con fuerza la creación de una Defensoría de las Víctimas, porque si el Estado no protege, al menos debe reparar”.
El informe también denuncia la falta de voluntad para enfrentar fenómenos como el préstamo “gota a gota”, el control narco de barrios completos, y los narcofunerales, que paralizan comunas enteras sin respuesta efectiva del Estado. “Cada vez que un líder criminal es despedido con fuegos artificiales, se instala un mensaje brutal: que el poder está en otra parte. Y cuando la autoridad guarda silencio, ese mensaje se vuelve verdad”, sostuvo el vocero.
Finalmente, el movimiento cuestiona duramente “la ineficiencia del sistema migratorio y la incapacidad de ejecutar expulsiones”. Afirman que el país está “recibiendo personas deportadas desde otros países sin trazabilidad, sin control y sin información clara sobre sus antecedentes. En paralelo, los puertos y zonas marítimas siguen funcionando como coladeros para el crimen organizado, sin inteligencia policial ni control real”.
“El crimen avanza, se adapta, se organiza. El Estado, en cambio, se diluye. Hay barrios donde no entran ni los carabineros, donde la autoridad no existe, donde los vecinos ya no esperan nada. Esa es la verdadera radiografía del abandono”, concluyó González.