Un nuevo sistema frontal afecta a las regiones comprendidas entre Atacama y Los Lagos, generando condiciones de humedad y frío que mantienen activos los virus respiratorios.
Aunque ya comenzó la primavera, especialistas advierten que estos factores pueden favorecer la circulación de distintos virus y aumentar otros riesgos asociados a las lluvias.
Virus respiratorios y humedad
La pediatra de Clínica Dávila Vespucio, Dra. Daniela Valenzuela, explicó que el frío por sí solo no provoca infecciones respiratorias, ya que estas son causadas por virus.
Sin embargo, señaló que las condiciones ambientales pueden favorecer su transmisión. Actualmente, se observa una mayor presencia de rinovirus, además de detecciones de metapneumovirus y virus respiratorio sincicial.
Por otra parte, el Dr. Felipe Rivera, broncopulmonar de Clínica Dávila, explicó que la humedad puede generar problemas cuando supera determinados niveles.
“La humedad, por sí sola, no produce enfermedades, pero cuando supera ciertos niveles puede desencadenar fenómenos inflamatorios en pacientes asmáticos o alérgicos”, señaló.
El especialista agregó que esta condición favorece el crecimiento de hongos, especialmente Aspergillus, que pueden afectar las vías respiratorias.
En el caso de los niños, el Dr. Sergio Figueroa, coordinador de Urgencia Pediátrica de Clínica Biobío, recomienda consultar ante fiebre por más de 48 horas junto con un cuadro respiratorio.
También se debe acudir a un médico frente a tos persistente, dificultad para respirar, cansancio o quejido respiratorio.
Adultos mayores y enfermedades infecciosas
La Dra. Katherin Falck, directora médica de Help Rescate, advirtió que los adultos mayores pueden desarrollar cuadros más complejos o graves frente a las infecciones virales.
“Lo que en una persona joven o sana puede pasar como un cuadro respiratorio agudo sin mayor trascendencia, en el adulto mayor suele complicarse con neumonías o bronconeumonías”, afirmó.
El riesgo aumenta en personas con enfermedades respiratorias crónicas, como bronquitis obstructiva crónica, enfisema pulmonar o asma.
También existe mayor riesgo en pacientes cardíacos, hipertensos o diabéticos.
Inundaciones y riesgo de hepatitis A
Las lluvias intensas también pueden aumentar el riesgo de enfermedades infecciosas cuando se desbordan los alcantarillados o se contamina el agua potable.
El Dr. Mauricio Cancino, médico internista de Clínica Ciudad del Mar, señaló que una de las principales preocupaciones en estos escenarios es la hepatitis A.
El virus ingresa al organismo por la boca, llega al intestino y posteriormente pasa a la sangre hasta alcanzar el hígado, donde provoca inflamación.
A diferencia de las hepatitis B y C, la hepatitis A no produce una infección crónica, según explicó el especialista.
Ante viviendas inundadas, la Dra. Claudia Cortés, coordinadora de Infectología de Clínica Santa María, recomienda utilizar guantes gruesos de trabajo y botas de agua o calzado firme.
También aconseja lavar y trapear las superficies con soluciones cloradas, secarlas bien, ventilar los espacios y vacunarse.
“Si solo hubo contacto de la piel con el agua, no hay gran problema; el riesgo es mucho mayor si se traga agua o barro”, precisó la especialista.