Chile es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo, debido principalmente a su ubicación sobre el límite entre las placas de Nazca y Sudamericana.
La primera se introduce por debajo de la segunda en un proceso conocido como subducción, acumulando energía que periódicamente se libera en forma de movimientos telúricos.
Esta interacción explica tanto la frecuencia de los temblores como la posibilidad de que se produzcan sismos de distintas magnitudes y profundidades a lo largo del territorio nacional. Aunque muchos de estos movimientos son imperceptibles para la población, son registrados por los instrumentos de monitoreo sísmico y forman parte de la actividad habitual de la zona de subducción.
En el norte del país, además, existe una intensa actividad sísmica asociada al contacto entre ambas placas. Por ello, es frecuente que durante una misma jornada se registren varios movimientos de menor magnitud, sin que esto permita por sí solo anticipar la ocurrencia de un terremoto de mayor intensidad.
En este contexto, durante la mañana de este jueves 22 de octubre se registró un nuevo movimiento telúrico en la zona norte. El Centro Sismológico Nacional informó que el sismo tuvo una magnitud de 2,5 MLv, con una profundidad de 112 kilómetros, y su referencia se ubicó a 38 kilómetros al suroeste de Mina Collahuasi.