El Segundo Tribunal Ambiental acogió la demanda por reparación de daño ambiental interpuesta por vecinos de El Melón contra la Municipalidad de Nogales.
La sentencia determinó que el mal funcionamiento de la planta de tratamiento de aguas servidas (PTAS) de la comuna es responsable de daño ambiental significativo, afectando la salud de la población local durante al menos diez años.
Fallo del Tribunal y medidas ordenadas a Nogales
El fallo, redactado por el ministro Cristián Delpiano Lira, estableció que la PTAS de El Melón es la única fuente directa del daño ambiental, debido a la generación de malos olores que superan la normativa ambiental, afectando a la salud de los residentes.
Al respecto, el Tribunal verificó esta situación a través de inspecciones y peritajes realizados entre 2013 y 2023, constatando que los malos olores y la contaminación fecal en el agua han deteriorado la calidad de vida en la zona.
El Tribunal ordenó a la Municipalidad de Nogales ejecutar un Plan de Reparación en un plazo de 60 días, que deberá incluir acciones de corto y mediano plazo. Estas medidas incluyen la eliminación de la fuente de malos olores, el control de la calidad del agua descargada en el Estero El Melón y la realización de estudios físico-químicos en el estero para evaluar el impacto de la contaminación.
Responsabilidad y supervisión
El fallo también instruye al municipio a considerar la relocalización de la PTAS, la incorporación de tecnologías avanzadas y la conexión a la red pública de alcantarillado.
A diferencia de otros casos, el Segundo Tribunal Ambiental supervisará directamente el cumplimiento del plan de reparación, exigiendo informes trimestrales y reservándose el derecho de ajustar las medidas en función de su efectividad.
Antecedentes del caso
La demanda fue presentada en marzo de 2022, tras múltiples quejas de los vecinos por el funcionamiento deficiente de la PTAS. Durante el proceso, el Tribunal realizó varias inspecciones y encargó un peritaje a Química Industrial y Comercial Salimax Ltda.
Las pruebas confirmaron altos niveles de contaminación y malos olores en áreas clave de la planta, afectando gravemente a la comunidad.
Finalmente, la sentencia representa un precedente en la gestión de daños ambientales en Chile, al dotar de flexibilidad a los planes de reparación y permitir ajustes durante su implementación para garantizar su cumplimiento.